El influencer cubanoamericano Alex Otaola volvió a poner el foco en una de las realidades más crudas de la crisis energética en Cuba: el negocio ilegal que se ha normalizado alrededor de los apagones, donde linieros de la empresa estatal de electricidad trasladan y cambian transformadores de un barrio a otro a cambio de dinero, aprovechándose de la desesperación de la población.
Durante su programa Hola! Ota-Ola, transmitido por Cubanos por el Mundo, el presentador denunció que mientras madres, ancianos y familias enteras pasan días sin electricidad ni agua, se negocian transformadores como si fueran mercancía privada.
“Los linieros están negociando en los barrios los generadores (…) Allí me mandaron de barrios cubanos, lugares donde la gente se tiró y dijo oye de aquí no te vas a llevar nada, porque están haciendo negocio, se lo llevan de un barrio y se lo venden a otro o se lo rentan, después tienen que venir al otro barrio y llevárselo”, resumió el activista, señalando que este mecanismo no es una excepción, sino una práctica cada vez más extendida en distintas zonas del país.
“Todo esto es el business del cubano de a pie para joder al propio cubano de a pie”, agregó.
El presentador explicó que los linieros, trabajadores del sistema eléctrico estatal, terminan robando o moviendo equipos de un barrio a otro, cobrando por garantizar apenas unas horas de electricidad. Para Otaola, esta situación refleja el nivel de degradación al que ha llevado el régimen a la sociedad cubana, donde incluso los servicios básicos se convierten en objeto de extorsión.
Sin embargo, el influencer fue más allá de la denuncia puntual y subrayó que tanto los vecinos afectados como los propios linieros están atrapados en la misma trampa. Según su análisis, el sistema empuja a los cubanos a enfrentarse entre sí para sobrevivir, mientras los verdaderos responsables del colapso permanecen intactos.
Otaola cuestionó por qué, en medio de un abandono generalizado, la rabia termina dirigida hacia el vecino o el trabajador, y no hacia la estructura que ha destruido la infraestructura eléctrica, los salarios y cualquier posibilidad de vida digna. A su juicio, esta confrontación interna solo beneficia a un régimen que se desentiende de sus obligaciones básicas.
“¿Por qué el pueblo cubano está dispuesto a dañarse a sí mismo, si todos están viviendo el mismo asco?”, insistió.
El activista concluyó que no habrá solución real mientras el Partido Comunista continúe en el poder. Recordó que las promesas oficiales no ofrecen respuestas ni a corto ni a mediano plazo y advirtió que normalizar este tipo de prácticas solo prolonga el sufrimiento.
Redacción Cubanos por el Mundo