Una vergonzosa distribución de huesos en lugar de alimento real tuvo lugar en la provincia de Las Tunas, humillando nuevamente a los ciudadanos que acudieron a los puntos de venta estatales con la esperanza de adquirir algo de proteína para sus mesas pero recibiendo a cambio desechos prácticamente incomibles.
El hecho fue reportado por el internauta Joankelin Sánchez a través de su perfil en la red social Facebook, espacio digital donde compartió la evidencia fotográfica de la supuesta “oferta” que irónicamente anunciaron como carne para la población cuando la realidad visual desmentía cualquier rastro de tejido comestible.

La indignación se apoderó de la plataforma digital cuando el denunciante cuestionó las posibles represalias del oficialismo ante su queja, escribiendo con sarcasmo que “si decimos que son huesos, nos dirán contrarrevolucionarios tergiversadores”, exponiendo así la habitual táctica de la dictadura de criminalizar la verdad para intentar ocultar su propia inutilidad.
Mientras la cúpula disfruta de banquetes lejos de las carencias del pueblo, los cubanos de a pie reciben sobras indignas, lo que genera una cascada de comentarios de otras personas que confirmaron escenarios similares en distintas regiones del país, donde los insumos o no llegan nunca o aparecen en condiciones deplorables y a precios abusivos que insultan el bolsillo del trabajador.
Hasta el momento, ningún funcionario del aparato castrista ofreció disculpas ni mucho menos explicaciones sobre esta estafa alimentaria, confirmando una vez más que la desconexión entre la retórica triunfalista del castrismo y el hambre real de la ciudadanía es un abismo insalvable que condena a la nación a la precariedad absoluta.
TAMBIÉN PUEDE LEER: Por más polémica que haya con el arroz y la papa, no se van a echar a nadie. Ni al que lo dijo ni a la Marxlenin que nos llamó gusanos
Y es que, este caso en Las Tunas ilustra la miseria profunda que atraviesa la isla bajo la nefasta tiranía comunista, obligando a las familias a realizar verdaderos milagros para subsistir en medio de una escasez crónica que convirtió la tarea de comer en una batalla diaria por la supervivencia y donde la dignidad humana es pisoteada constantemente.
Redacción de Cubanos por el Mundo