El comportamiento público de Nicolás Maduro, en particular sus apariciones bailando y mostrando una actitud festiva en actos transmitidos por la televisión estatal, fue considerado por funcionarios estadounidenses como un factor determinante que aceleró la decisión de la administración de Donald Trump de cumplir sus amenazas y autorizar la operación que culminó con su captura.
De acuerdo con un reporte del diario The New York Times, funcionarios de la Casa Blanca y del entorno de seguridad nacional interpretaron estas apariciones como una señal de desafío y burla frente a las advertencias públicas y privadas emitidas por Estados Unidos en medio de la escalada de tensión con el régimen venezolano.
Según esas fuentes, el comportamiento de Maduro reforzó la percepción de que no estaba dispuesto a modificar su conducta ni a responder a presiones diplomáticas.
“Los frecuentes bailes públicos de Maduro y otras muestras de despreocupación en las últimas semanas hicieron que algunos miembros del equipo de Trump llegaran a la conclusión de que el dictador venezolano se estaba burlando de ellos e intentaba llamar la atención”, añadió el artículo de NYT, agregando que para Estados Unidos, Nicolás Maduro “fue un paso de baile de más”.
El artículo también precisó que la decisión de avanzar con la operación no se basó exclusivamente en ese elemento. Las acusaciones judiciales acumuladas, los expedientes abiertos por el Departamento de Justicia y la evaluación estratégica sobre la estabilidad regional ya estaban sobre la mesa.
Sin embargo, el diario señala que las imágenes de Maduro bailando mientras minimizaba las amenazas estadounidenses terminaron de inclinar el criterio de varios asesores clave, al considerar que el líder venezolano subestimaba la determinación de Washington.
“Estaba claro que Maduro pensaba que no íbamos a actuar”, señaló un alto funcionario, resaltando que un adversario que se burla abiertamente frente a las cámaras se convierte en un objetivo prioritario.
Según el reporte, en los días previos a la operación, altos funcionarios debatieron si mantener una estrategia de presión prolongada o ejecutar una acción directa.
En ese contexto, las apariciones públicas de Maduro fueron vistas como una provocación política, interpretada como un mensaje de que el régimen no esperaba consecuencias inmediatas.
El New York Times indica que, tras esa evaluación, la administración estadounidense concluyó que las advertencias ya no estaban surtiendo efecto, lo que llevó a autorizar la operación que terminó con la captura del dictador en Caracas y su posterior traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos federales.
Aquí el reporte de The New York Times
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Redacción Cubanos por el Mundo