La cobardía de las fuerzas represivas quedó expuesta una vez más luego de que esbirros del régimen agredieran físicamente a un menor de edad que intentaba evitar desesperadamente la detención de sus padres en Pinar del Río.
La denuncia corrió rápidamente a través de las redes sociales, donde se alertó sobre la brutalidad del procedimiento y pidieron a la comunidad no ser indiferente ante tales atrocidades.
Este lamentable suceso tuvo lugar en el barrio El Calero y se originó cuando los uniformados interceptaron a una familia humilde que se dedicaba a la venta informal de golosinas y cigarros en las cercanías de una escuela primaria para poder llevar un plato de comida a su mesa.
Testigos presenciales identificaron al pequeño como el Chiqui y narraron con horror cómo los esbirros no tuvieron compasión alguna al momento de ejercer la violencia contra el niño y contra un grupo de madres valientes que se interpusieron para frenar el abuso de poder en esta zona de Pinar del Río.
Queda patente que los cobardes uniformados al servicio de la dictadura carecen de cualquier sentido de humanidad pues prefieren arremeter contra ciudadanos desarmados y vulnerables en lugar de combatir la verdadera criminalidad que azota a la población.
Y es que, a lo largo y ancho de la isla comunista, los antisociales siguen caminando a sus anchas, sembrando terror tanto dentro como fuera de las casas, conscientes de que la mal llamada “policía” se empeña solamente en reprimir.
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Los denunciantes instaron a compartir masivamente las imágenes del atropello para romper el cerco mediático y exponer ante el mundo la verdadera cara de los opresores que mantienen sometido al pueblo de Cuba bajo el miedo y la miseria.
Redacción de Cubanos por el Mundo