La cúpula sandinista desató una feroz cacería humana a lo largo de Nicaragua que ya deja un saldo superior a los 30 secuestrados por el simple hecho de opinar en redes sociales sobre la reciente captura del tirano venezolano Nicolás Maduro.
La alarmante situación fue confirmada por la prensa local tras conversar con diversas fuentes bajo condición de anonimato debido al riesgo de represalias, las cuales detallaron que la ola represiva inició el pasado domingo 4 de enero (un día después de la captura de Maduro) y se extiende por localidades clave como Managua, Tipitapa, Bluefields, Matagalpa y Waslala.
🚨🚨 | Aumentan a más de 30 las detenciones por declararse a favor de la captura de Nicolás Maduro.
— LA PRENSA Nicaragua (@laprensa) January 8, 2026
Dos trabajadores de la Salud fueron detenidos por varias horas aparentemente solo por darle “me gusta” a publicaciones vinculadas a la captura de Maduro. https://t.co/iopSQ8EAfy
Este recrudecimiento del terrorismo en Nicaragua responde al pánico incontrolable que consumió a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes temen sufrir el mismo destino que su aliado chavista y por ello criminalizaron cualquier expresión de júbilo o aprobación relacionada con la justicia internacional.
El municipio de Tipitapa se convirtió en uno de los focos principales de esta persecución irracional donde al menos 15 ciudadanos fueron sustraídos de sus hogares en zonas como Las Canoas y San Benito desde el 6 de enero para ser encarcelados sin garantías procesales y manteniéndolos privados de libertad hasta el momento.
La demencia autoritaria alcanzó niveles insólitos en Bluefields con el arresto de siete personas en un lapso de 24 horas, incluyendo a dos profesionales de la salud del sector público cuyo único “delito” fue interactuar digitalmente mediante un “me gusta” en publicaciones sobre el operativo estadounidense.
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El aparato represivo implementó además un asedio asfixiante contra viviendas de familiares de exiliados y antiguos miembros de la sociedad civil mediante vigilancia policial permanente o parcial y el uso de espías civiles encargados de provocar conversaciones para delatar a cualquier disidente que opine sobre el tema.
Si bien los sanitarios detenidos fueron liberados la noche del 7 de enero con advertencias en sus expedientes laborales, la mayoría permanece en los calabozos mientras la población calla por terror a ser procesada.
Redacción de Cubanos por el Mundo