El puesto a dedo Miguel Díaz-Canel reaccionó con notorio nerviosismo y una retórica agresiva ante la sentencia definitiva emitida por el presidente Donald Trump sobre el cese absoluto del subsidio venezolano a la isla, evidenciando el terror que recorre a la cúpula de La Habana.
Las declaraciones del dictador fueron vertidas a través de su cuenta en la red social X, plataforma que utilizó para intentar proyectar una falsa imagen de fortaleza mientras el régimen se desmorona por la falta de recursos externos y la presión internacional.
No tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas.
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 11, 2026
Quienes hoy drenan histéricos contra nuestra nación lo hacen enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político.
La diatriba del tirano castrista surge como respuesta directa al ultimátum lanzado este domingo por el mandatario norteamericano, quien advirtió tajantemente a la cúpula comunista que deben buscar una salida negociada de inmediato antes de enfrentar un escenario irreversible tras confirmarse el corte total de los envíos de petróleo y dinero desde Caracas.
El miedo de Díaz-Canel se suscita ante la contundencia del mensaje proveniente de la Casa Blanca, pues Trump aseguró en Truth Social que los mercenarios cubanos que mantenían secuestrada a Venezuela fueron neutralizados durante las acciones de la semana pasada, subrayando además que ahora la nación sudamericana cuenta con la protección del ejército de Estados Unidos y ya no requiere de los “matones y extorsionadores” enviados por el castrismo.
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En su mensaje cargado de los habituales eslóganes panfletarios, Díaz-Canel aseguró que Washington “no tiene moral” para señalar al régimen y recurrió nuevamente a la vieja táctica de culpar a las sanciones estadounidenses por la miseria que impera en la isla, alegando cínicamente que las “severas carencias económicas” son fruto de medidas externas y no de la incompetencia de su gestión ni del fracaso del sistema socialista.
“Quienes culpan a la Revolución de las severas carencias económicas que padecemos, deberían callar por vergüenza. Porque saben y lo reconocen, que son fruto de las draconianas medidas de asfixia extrema que EE. UU. nos aplica hace seis décadas y amenaza con superar ahora”, fueron las cínicas palabras del puesto a dedo.

Finalmente, intentó cerrar su intervención con una amenaza velada al afirmar que tanto él como sus sicarios se preparan para “defender a la Patria hasta la última gota de sangre”, una frase vacía ante un pueblo cansado que observa cómo los de la cúpula ahora tiemblan ante la inminente asfixia de su modelo parásito que sobrevivió durante años gracias al saqueo de los recursos venezolanos que ya llegó a su fin.
Redacción de Cubanos por el Mundo