La degradación social bajo la dictadura castrista alcanzó un nuevo nivel de indignidad en Santiago de Cuba, donde las familias se ven obligadas a depositar los restos de sus seres queridos en cajas fabricadas con cartón y desperdicios industriales debido a la falta de féretros adecuados.
Evidencias gráficas exponen la crudeza de este escenario en el municipio de Palma Soriano y desmienten la retórica triunfalista del régimen.
Las imágenes muestran contenedores precarios ensamblados con materiales de embalaje de electrodomésticos, los cuales apenas se sostienen mediante el uso de grapas y clavos visibles, careciendo de cualquier revestimiento o acabado que denote el más mínimo respeto por la persona fallecida.
Lejos de recibir un trato humano, estos ataúdes improvisados aparecen marcados con números, un detalle grotesco que refleja la cosificación del ciudadano por parte de un sistema que ni siquiera garantiza la madera necesaria para el descanso eterno.
Mientras la propaganda comunista insiste en vender una imagen de resistencia, la realidad en los cementerios de Santiago de Cuba (y todo el país) confirma el colapso total, dejando a los familiares sumidos en la impotencia y el desamparo.
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Resulta evidente que hasta morir es difícil en Cuba, pues al dolor de la pérdida se suma la humillación de no poder ofrecer un entierro respetuoso, consecuencia directa de la miseria generalizada y la corrupción de las instituciones estatales encargadas de los servicios necrológicos en la isla.
“Vecinos de la zona denuncian que esta práctica se ha vuelto cada vez más común debido a la escasez extrema de recursos, corrupción y colapso del sistema funerario”, dijo por su parte el comunicador Yosmany Mayeta Labrada, también encargado de difundir la información.
Redacción de Cubanos por el Mundo