Las inmediaciones del reparto Mazorra, en La Habana, se han transformado en un vertedero humano donde decenas de pacientes psiquiátricos deambulan sin control junto a consumidores de drogas sintéticas debido a la inoperancia absoluta del sistema de salud pública.
La denuncia fue realizada por el periodista independiente José Luis Tan Estrada, quien a través de su cuenta en Facebook expuso imágenes que confirman el estado de indigencia y deterioro físico que sufren estos ciudadanos olvidados por el régimen.

Esta crisis sanitaria ocurre irónicamente a tan solo cinco cuadras del Hospital Psiquiátrico, evidenciando el colapso de una institución que abandonó a su suerte a personas que requieren tratamiento clínico urgente y supervisión constante para sobrevivir.
Vecinos de esta zona de La Habana aseguran que los enfermos mentales y los adictos al peligroso estupefaciente conocido como “kímico” permanecen día y noche en la vía pública, mientras la cúpula castrista disfruta de banquetes y atención médica de primer nivel en clínicas exclusivas reservadas para la élite.
“Según varios vecinos, estas personas deambulan a diario en evidente estado de abandono, sin seguimiento clínico ni condiciones mínimas de cuidado”, fueron las palabras del comunicador en su publicación.
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La situación refleja la cruel realidad del comunismo, pues el régimen destina recursos millonarios a la construcción de hoteles de lujo y a la maquinaria represiva, pero niega medicamentos básicos y refugio a los sectores más vulnerables de la sociedad que mueren lentamente en las aceras.
Este panorama desolador en La Habana confirma una vez más que la supuesta “potencia médica” y el “amor por el pueblo” no son más que falacias utilizadas por la dictadura para ocultar su incompetencia y su total desprecio por la vida de los cubanos de a pie.
Redacción de Cubanos por el Mundo