El portaaviones de propulsión nuclear USS George H. W. Bush (CVN-77) de la Armada de los Estados Unidos se ha posicionado en las últimas horas a una distancia aproximada de las costas del norte de Cuba.
De acuerdo a los datos de las plataformas de rastreo marítimo, el USS George H. W. Bush se encuentra ubicado desde la mañana de este jueves 22 de enero al norte de la provincia de Matanzas, sobre aguas del océano Atlántico a una distancia de alrededor de 60 millas náuticas al norte de la costa cubana, equivalentes a aproximadamente 96 kilómetros.
Estos posicionamientos se fundamentan en los sistemas de monitoreo GPS marítimo, los cuales reflejan la presencia del portaaviones nuclear cerca del terminal petrolero de Matanzas, un punto estratégico de la infraestructura energética de la isla, ya que durante años ha sido el punto de llegada del petróleo enviado por el régimen de Venezuela.
Capacidad y rol del portaaviones
Es importante mencionar que el USS George H. W. Bush es un portaaviones de la clase Nimitz y forma parte de los grupos de ataque de la Marina de los Estados Unidos. Tiene capacidad para transportar más de 90 aeronaves y una tripulación que puede superar los 5.000 efectivos en condiciones operativas.
La presencia de este buque en las cercanías de Cuba ocurre en medio de un despliegue naval más amplio por parte de Washington en el mar Caribe y el Atlántico occidental con el propósito de hacer frente a las organizaciones narcoterroristas.
Asimismo, la aparición del portaaviones en aguas próximas a Cuba se da en un contexto de tensiones entre Estados Unidos y el régimen de la isla caribeña, en paralelo a acontecimientos políticos y militares más amplios en la región, como la operación “Resolución Absoluta”, que dio con la captura del exdictador Nicolás Maduro en Venezuela, el cual era el principal aliado político del castrismo en la región.
Cabe recordar que esta acción, que el gobierno estadounidense describió como parte de una ofensiva para enfrentar el narcoterrorismo y asegurar una transición política en Venezuela, ha sido interpretada como un elemento de presión adicional sobre los gobiernos aliados del chavismo en la región, incluido el régimen cubano.
Redacción Cubanos por el Mundo