La desidia castrista tiene bajo sometimiento a los vecinos de San Cristóbal, un municipio ubicado en la provincia de Artemisa, quienes sufren diariamente por la existencia de un foco infeccioso compuesto por basura y aguas albañales que amenaza la salud de toda la comunidad.
La denuncia ciudadana llegó a manos del periodista Mario Pentón, quien recibió las imágenes y testimonios de los habitantes desesperados ante la nula respuesta de las instituciones estatales, las cuales prefieren ignorar el problema en lugar de cumplir con su deber de garantizar servicios básicos mínimos.

Esta crisis sanitaria se manifiesta a través de un vertedero improvisado donde los desechos sólidos se mezclan con líquidos putrefactos, creando un ambiente tóxico en el que los niños intentan jugar mientras sus padres observan con impotencia cómo el entorno se degrada sin que la dictadura mueva un dedo para remediarlo.
Los afectados relataron que esta acumulación de inmundicia persiste desde hace más de tres meses, convirtiéndose en el paisaje habitual de la zona y generando un malestar generalizado que se extiende por las redes sociales, donde los usuarios sentencian que la isla entera se transformó en un basurero gigante bajo la gestión del castrismo.
Claro está que la exposición continua a este tipo de contaminación en Artemisa incrementa exponencialmente el riesgo de padecer graves enfermedades gastrointestinales y dermatológicas, situación que se agrava ante la escasez de medicamentos y el colapso del sistema hospitalario nacional.
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El reclamo de las familias de Artemisa exige una intervención inmediata para sanear el lugar y eliminar este peligro latente, aunque la experiencia les indica que las autoridades del régimen probablemente continuarán con su inútil “política” de oídos sordos mientras la población sobrevive entre la suciedad y el abandono.
Redacción de Cubanos por el Mundo