Una atmósfera de total desprotección y miedo se ha apoderado de los residentes del reparto San Ramón, en la provincia de Camagüey, debido a una escalada delictiva que ocurre ante la inacción absoluta de las mal llamadas “fuerzas policiales” del régimen.
La información fue difundida por el periodista independiente José Luis Tan Estrada a través de su perfil en Facebook, quien se hizo eco de las múltiples denuncias ciudadanas sobre la inseguridad reinante en la zona.
Esta crítica situación afecta principalmente a los habitantes de la Calle A, conocida popularmente como Barreto, donde una comunidad compuesta mayoritariamente por madres solteras, ancianos y niños se ha convertido en el blanco fácil de los criminales que operan con total impunidad.
El repertorio de fechorías incluye desde el hurto de balones de gas licuado y dinero en efectivo hasta la sustracción de ropa directamente de los tendederos, además de invasiones a la propiedad privada mediante el escalamiento de tapias y muros perimetrales por parte de sujetos que logran huir antes de ser identificados.
La tensión alcanzó niveles alarmantes en este vecindario de Camagüey cuando individuos desconocidos intentaron forzar con ganzúas el aire acondicionado de una vivienda y posteriormente acosaron a la residente, una mujer que vive sola con su hijo pequeño y que evitó una tragedia mayor al negarse a abrir la puerta ante el asedio de los delincuentes.
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Resulta evidente que el aparato de (in)seguridad de la dictadura ha abandonado a su suerte a los ciudadanos de Camagüey y de toda la isla para centrar sus recursos en la represión política, permitiendo que el hampa se apodere de las calles como una consecuencia directa de la descomposición social y la miseria generalizada que impera bajo sus garras.
Redacción de Cubanos por el Mundo