La dictadura consumó un nuevo acto de censura al despojar de sus cátedras a Roberto Viña Martínez, un respetado profesor cubano y dramaturgo que fue purgado de la Universidad de las Artes (ISA) únicamente por ejercer su derecho a opinar diferente al discurso oficialista.
La información fue difundida por el Observatorio de Libertad Académica, organismo que documentó esta flagrante violación a los derechos laborales y humanos luego de la denuncia directa, justamente del afectado, sobre el atropello cometido en su contra por parte de las autoridades rectorales.
Este especialista en Historia del Teatro cuenta con más de una década de trayectoria docente formando a nuevas generaciones de artistas, una labor que ahora se ve interrumpida abruptamente por la maquinaria represiva del castrismo que no tolera el pensamiento crítico ni la diversidad ideológica dentro de sus recintos educativos.
El profesor cubano detalló que la administración universitaria utilizó una simple publicación en redes sociales como excusa para justificar su despido inmediato, medida arbitraria que lo deja sin el 70% de sus ingresos salariales en medio de la espantosa crisis económica y escasez que azota a la población en la isla.
Figuras relevantes del ámbito cultural como la actriz Mariela Brito y el crítico Gustavo Arcos condenaron enérgicamente la medida, calificándola como una muestra de la bajeza ética de los criminales que dirigen el país y advirtiendo que la injusticia se ha instalado nuevamente en las aulas para perseguir la inteligencia.
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Pese a sus múltiples galardones nacionales e internacionales en narrativa y ensayo, el régimen prefirió sacrificar la calidad académica antes que permitir el disenso, situación ante la cual la historiadora Alina Bárbara López resaltó la dignidad del docente para continuar ejerciendo su magisterio cívico sin depender de las estructuras viciadas de la tiranía.
Viña Martínez aseguró que buscará reinventarse para mantener intacta su decencia frente a la barbarie, convirtiéndose en otro testimonio viviente de cómo el profesor cubano honesto debe sobrevivir al margen de un sistema totalitario que castiga el talento y exige sumisión incondicional.
Redacción de Cubanos por el Mundo