Una nueva ola de persecución estatal contra los comunicadores independientes en Cuba desató la enérgica condena de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organismo que denunció el incremento sistemático de las tácticas represivas utilizadas por la dictadura para silenciar cualquier vestigio de verdad en la isla.
La información fue difundida a través de un contundente comunicado de la organización, en el cual se advierte que no puede existir libertad bajo un sistema diseñado para la coacción permanente y donde el simple acto de informar se convierte en un delito perseguido por los órganos de la seguridad del régimen criminal.
Esta ofensiva totalitaria ocurre justo cuando el país atraviesa su peor momento histórico marcado por la incompetencia del castrismo, que mantiene a la población sumida en apagones de más de 20 horas y una miseria generalizada, realidad que el régimen intenta ocultar a toda costa mediante el hostigamiento policial.
Entre los casos más alarmantes documentados durante enero figura el asedio contra Henry Constantín Ferreiro, detenido en tres ocasiones consecutivas, así como la retención en plena vía pública de la directora de 14ymedio, Yoani Sánchez, maniobras que buscan impedir que el mundo conozca el desastre cotidiano de Cuba.
La crueldad del castrismo quedó evidenciada además con la injusta condena de seis años de cárcel impuesta al periodista José Gabriel Barrenechea y el nuevo arresto de Ángel Cuza Alfonso apenas 24 horas después de haber sido liberado, hechos que demuestran el ensañamiento judicial contra las voces disidentes.
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Directivos de la institución como Pierre Manigault señalaron que el uso de detenciones breves e incomunicación no son hechos aislados, sino herramientas de un esquema de terror estatal cuyo único fin es desalentar la cobertura periodística sobre el colapso social y económico provocado por la cúpula.
Ante este panorama, la SIP exigió el cese inmediato de la violencia contra la prensa libre en Cuba y demandó garantías para quienes, a pesar de las amenazas de cárcel y destierro, continúan cumpliendo con el deber ético de exponer la podredumbre del sistema comunista.
Redacción de Cubanos por el Mundo