Mariela Castro Espín, hija del dictador Raúl Castro y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), negó que existan negociaciones formales entre La Habana y Estados Unidos, reiterando que “no hay posibilidad de negociar” con Washington.
Sus declaraciones, formuladas este martes en una entrevista con el medio oficialista “Resumen Latinoamericano”, se produjeron en un momento de contrastes comunicacionales entre el discurso oficial del régimen cubano y las afirmaciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ratificó recientemente que hay conversaciones con miembros de la cúpula castrista.
Mariela Castro afirmó que, frente a lo que describe como el “imperialismo” estadounidense, Cuba solo contempla un diálogo limitado sin implicar concesiones políticas o económicas a la administración de Trump.
“Los principios no se negocian. Con el imperialismo y todas sus facetas no hay posibilidad de negociar (…), no hay posibilidad de negociación, solo de diálogo”, expresó al referirse al sistema político cubano, con el que han regido la relación con Washington durante más de seis décadas.
En sus declaraciones, Castro utilizó una retórica confrontacional tradicional del régimen que ha caracterizado históricamente la política exterior de la isla, defendiendo una supuesta estrategia de “defensa” ante presuntas agresiones externas y negando cualquier posibilidad de negociación estructurada que pueda cuestionar el modelo socialista.
De igual manera, la también diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular del régimen lanzó una serie de improperios contra el presidente Donald Trump, calificándolo de “psicópata” y “un hombre enfermo de poder desde niño”, aunque pareciera que estaba describiendo a su padre y su tío, Fidel.
Las afirmaciones de Mariela Castro coinciden con lo expresado públicamente por el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, quien también ha negado la existencia de un diálogo formal o una mesa de negociación con Estados Unidos. De Cossío manifestó que, si bien ha habido “intercambio de mensajes” entre ambas naciones —especialmente tras tensiones recientes por sanciones y decisiones de Washington—, no existe un proceso de negociación bilateral que incluya reformas políticas, económicas o sociales.
El diplomático aclaró que Cuba estaría “abierta a un diálogo informal” con el objetivo de garantizar una “coexistencia respetuosa”, pero que las cuestiones relacionadas con la Constitución, el sistema económico o el modelo de gobierno socialista no están sujetas a negociación con las autoridades estadounidenses.
Estas posiciones oficiales de La Habana contrastan con recientes declaraciones públicas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha señalado que su administración está “hablando con líderes cubanos” y que existe la posibilidad de alcanzar “un acuerdo” con la élite gobernante de la isla sobre ciertos temas, sin detallar la naturaleza ni los términos de tales conversaciones.
Trump ha descrito a Cuba como una “nación fallida”, sin dinero ni petróleo, y ha expresado su intención de avanzar en contactos directos que puedan traducirse en resultados concretos.
Este intercambio de mensajes ocurre en un marco de creciente presión estadounidense hacia el régimen cubano, que ha incluido sanciones económicas, bloqueos petroleros y advertencias políticas, entre otras medidas.
En este contexto, las declaraciones de Mariela Castro y de la diplomacia cubana buscan reafirmar una postura ideológica de resistencia y rechazo a cualquier concesión que pueda percibirse como una rendición ante las demandas externas, incluso mientras la administración Trump afirma que los contactos continúan a niveles no divulgados públicamente.
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Redacción Cubanos por el Mundo