Un avión de reconocimiento electrónico Boeing RC-135V/W Rivet Joint de la Fuerza Aérea de Estados Unidos realizó esta semana un vuelo de reconocimiento a lo largo de toda la costa norte de Cuba, un operativo que, según registros de seguimiento de vuelos y análisis de plataformas civiles y satelitales, se ejecutó sobre aguas internacionales y sin penetrar en el espacio aéreo de la isla.
El recorrido, visible en publicaciones de rastreadores como FlightRadar24, comenzó alrededor de las 18:33 hora local, sobrevolando de este a oeste la franja marítima frente al litoral cubano, antes de virar al norte cerca de Pinar del Río y regresar con rumbo a su base en Florida.
Es importante mencionar que el RC-135V/W Rivet Joint es un avión especializado en inteligencia electrónica y de señales que puede interceptar, analizar y geolocalizar emisiones electromagnéticas —incluyendo sistemas de radar, comunicaciones militares y otros sensores electrónicos— desde ubicaciones remotas, apoyando evaluaciones estratégicas de capacidades y orden de batalla de fuerzas potenciales o estructuras de defensa.
Este tipo de misiones proporciona datos que permiten a los servicios de inteligencia de Estados Unidos configurar escenarios operativos, tanto preventivos como reactivos, y evaluar sistemas electrónicos que podrían afectar sus intereses o seguridad regional.
Vale destacar que, el mismo día del vuelo del RC-135, dos aeronaves Boeing P-8 Poseidon —especializadas en vigilancia marítima y guerra antisubmarina— también fueron detectadas realizando vuelos alrededor de sectores al oeste y este de Cuba, reforzando el concepto de una misión de vigilancia aérea coordinada en toda la región.
Además, drones de alta altitud como el MQ-4C Triton han sido rastreados en días cercanos al norte del archipiélago cubano, ampliando el alcance de las operaciones de inteligencia aérea estadounidenses cerca del Caribe.
Este tipo de operaciones ocurre en un contexto geopolítico marcado por la intensificación de la presión estratégica de Estados Unidos en el Caribe, que ha incluido despliegues navales, vuelos de ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento) y movimientos diplomáticos tras eventos recientes como la captura del exdictador Nicolás Maduro y el endurecimiento de políticas de Washington hacia gobiernos aliados de La Habana.
De igual manera, con estos movimientos, se evidencia que Estados Unidos observa, registra y evalúa cada señal que emite la infraestructura militar cubana.
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Redacción Cubanos por el Mundo