El sacerdote cubano Alberto Reyes, originario de Camagüey y actualmente en Miami, reiteró su mensaje de apoyo a la población cubana y su crítica frontal a la dictadura de la isla, al que responsabiliza de la crisis humanitaria y la destrucción de las bases de la persona.
En una reciente publicación en su perfil de Facebook, el párroco realizó un análisis psicológico y social del autoritarismo. Partiendo de tres necesidades fundamentales que estructuran la personalidad: el afecto, la seguridad para la supervivencia y el control sobre la propia vida. Reyes argumentó que un sistema dictatorial niega sistemáticamente estas condiciones básicas.
“Sentirse amado, seguro y con un sano control de nuestra vida, permite que el miedo no nos gane ni nos gobierne”, escribió el religioso. En contraste, definió la esencia del poder en Cuba con palabras directas: “Una dictadura no ama a sus hijos. Los controla, los manipula, los usa para sus fines, pero no los ama. Sus vidas, sus ilusiones, sus deseos… no importan”.
Subrayó que bajo este modelo, la inseguridad es permanente, afectando tanto a quienes disienten como a quienes sirven al sistema, siempre bajo la amenaza del castigo o la desgracia. Esta realidad, explicó, conduce a una vida de simulación donde los individuos obedecen y repiten consignas públicamente, mientras internalizan un profundo conflicto.
“Nos damos cuenta de que hemos construido la vida a través de la falsedad, el miedo y la simulación”, reflexionó el sacerdote.
“Todo cambia cuando decidimos despertar de la amnesia que generan las dictaduras, y nos damos cuenta de que tenemos derechos”. Entre ellos, el derecho a un sistema que respete las necesidades humanas, a leyes justas y, fundamentalmente, “derecho a decidir el rumbo que queremos darle a nuestra vida”.
Su discurso se enmarca en un contexto nacional de crisis económica extrema, escasez generalizada y represión política constante.
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Redacción Cubanos por el Mundo