La hipocresía del régimen cubano alcanzó un nuevo nivel de cinismo tras las declaraciones del diputado Carlos Miguel Pérez Reyes (esbirro con traje de empresario), quien justificó abiertamente el secuestro arbitrario de los jóvenes del proyecto El 4tico bajo el pretexto de defender la soberanía nacional y el orden constitucional comunista.
Así lo expresó el propio individuo en una vergonzosa publicación, donde manipuló los artículos de la Constitución para argumentar que la libertad de expresión deja de ser un derecho y se convierte en delito cuando cuestiona la irrevocabilidad del socialismo o molesta a la cúpula.

Este personaje, vendido por la propaganda oficialista como el rostro del supuesto éxito del sector privado y las Mipymes en la isla, demostró con su retórica que no es más que un peón incondicional de la maquinaria represiva encargado de validar la persecución contra quienes piensan diferente.
Sus palabras buscaron legitimar el violento operativo desplegado el pasado viernes en el reparto Piedra Blanca, lugar donde efectivos de la Policía y la Seguridad del Estado cercaron una vivienda para llevarse detenidos a Ernesto Medina y Kamil Zayas, de El 4tico, cuyo único crimen fue intentar narrar la realidad del país fuera del guion dictatorial.
“Lo primero que hay que decir, sin miedo y sin caricaturas, es que en Cuba existe el derecho a la libertad de pensamiento y expresión. La Constitución, en su Artículo 54, reconoce, respeta y garantiza la libertad de pensamiento, conciencia y expresión. Ese punto es clave: criticar no es, por definición, un crimen. La crítica puede ser un acto de responsabilidad cívica cuando denuncia errores, exige respuestas, fiscaliza la gestión pública o propone soluciones”, fueron sus más que descaradas palabras en su publicación, que si bien ya son “normales” entre los esclavos del régimen, siguen generando impacto por el cinismo con el que se lanzan.

Mientras el funcionario utilizaba conceptos legales para disfrazar la censura, la plataforma Out Of The Box Cuba alzó la voz para denunciar que estos muchachos no son delincuentes ni agentes extranjeros, sino cubanos que aspiran a un futuro con oportunidades y derechos lejos de la miseria que el esbirro bien vestido defiende desde su posición privilegiada.
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El discurso de Pérez Reyes expuso la macabra lógica del sistema judicial antillano, el cual establece que ninguna crítica es válida si “lesiona” los intereses del “Estado”, convirtiendo así cualquier reclamo ciudadano o denuncia de corrupción en un acto subversivo que merece cárcel y represión inmediata.
Queda en evidencia la inexistencia de garantías en una nación donde la ley impuesta por la tiranía a su más puro antojo, eliminó cualquier vestigio de prensa libre para implementar un monopolio informativo absoluto, utilizando a supuestos “emprendedores exitosos” como voceros del terror para silenciar el anhelo de libertad que brota incluso bajo las peores amenazas.
Redacción de Cubanos por el Mundo