El cubano Yoelkis Torres Tápanes intentó desviar la atención de su pasado como represor y sus nexos institucionales con la dictadura, en un video en vivo de Facebook.
Luego de una denuncia inicial, la página represores_ong, con años identificando a colaboradores castristas dentro y fuera de Cuba, afirmó que en la reunión del embajador estadounidense Mike Hammer con exiliados en Madrid se había infiltrado “un agente de opinión del régimen”, en referencia a Torres.
represores_ong recordó que en 2019, “alineándose con procesos de control ideológico interno”, Torres firmó una carta dirigida a instancias del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Matanzas para presionar contra un grupo artístico llamado Los Parchis “por expresar su fe y criticar la realidad social” cubana; cosa que les costó interrogatorios y el despido.
Desviando el foco de atención, Torres deslizó que quien notara su rol censor junto a los comunistas buscaba la “desacreditación del señor Hammer” y criticaba “que las reuniones en Madrid o Roma hayan sido un éxito”.
No obstante, la nota que expuso su pasado abrió loando el encuentro como “exitoso”; y advirtió que Torres, ahora fuera de Cuba, intentaba reinventarse como activista confrontativo y poner tierra sobre su colaboración institucional con la dictadura.
Torres pide “contextualizar” su rol como represor con una teoría conspirativa
Torres pidió “contextualizar” la carta de 2019, donde reprochó a Los Parchis quemar “un periódico Granma”, sus “críticas a la realidad económica que vive el país”, y ser parte de un movimiento cristiano que “disputa el proyecto socialista cubano” en busca de “la restauración del capitalismo”.
Se refería al contexto donde varias iglesias lideraron la resistencia contra artículos violatorios de las libertades de asociación, reunión y de conciencia, y de las instituciones de la Familia y el Matrimonio en la Constitución totalitaria de 2019.
Torres añadió, replicando la retórica castrista, que el movimiento cristiano recibía “la aprobación de millonarios fondos por parte del gobierno de Estados Unidos”.
La misiva, dirigida a la Oficina de Atención para los Asuntos Religiosos del PCC, que vigila y castiga a grupos de fe en el país, pedía que comisarios políticos “cancelen” y “supervisen futuras presentaciones” de Los Parchis, que acabó con el despido temporal de los actores.
Torres mencionó en su video de Facebook, que su rol en la represión contra el grupo de artes escénicas fue parte de una “contracampaña” frente a una supuesta “campaña fundamentalista dirigida a crímenes de odio” que habría provocado asesinatos.
Ningún observatorio de la sociedad civil ha confirmado conexiones entre grupos religiosos y asesinatos o violencia contra personas LGBT en Cuba.
No obstante, bajo esa teoría conspirativa Torres justificó su reunión con el Departamento Ideológico del PCC matancero:
“Díganme si era más importante sostener un discurso de odio y que hubiera personas muertas, o denunciarse el discurso de odio de cualquier forma (…) que hay personas que por su diversidad sexual, su identidad de género, sean asesinadas simplemente porque hay un grupo de personas que están extendiendo un criterio de odio hacia ellas y que entonces las veamos a ellas como víctimas”.
De otro lado, aliados de Torres como la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, han sido denunciados por complicidad con la dictadura por respetados periodistas como Mario Pentón y exiliados LGBT —cosa que no lo detuvo de compartir acciones en una sede de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba hace apenas tres años.
En un giro victimista, se quejó de cubanos que usan las redes para “decirme chivatón”, y mencionó haber vivido historias de represión en su contra, “historias que están alrededor de esta cuerpa”, dijo, antes de anunciar que está “haciendo un libro sobre ese tema, porque no encuentro forma de poderlo decir”.
Comisario ideológico en Varadero: más nexos con el aparato comunista
Torres indicó en el video que su activismo en Cuba fue “independiente”; pero no abordó que en 2017 el Ministerio de Cultura castrista, mediante la Dirección Provincial de Cultura de Matanzas, subsidió con fondos estatales tres plazas de su proyecto AfroAtenas.
Durante la directa, se quejó de disidentes en Cuba le llamaran “centrista” y “oposición rosa”, apelativos asociados a individuos enchufados institucionalmente al castrismo y que apoyan sus políticas —como la Constitución de 2019, el Código de Familia de 2022, etc.
“No acaban de entender cómo funciona Cuba, qué lástima, porque con tanto tiempo que no sepan cómo funciona Cuba es lamentable”, afirmó Torres sin mayores explicaciones. “Me causa cosa, que realmente les de este tipo de cosas, a esta altura, me causa cosita”.
Después, Torres no negó su colaboración con el régimen, sino que intentó replantearla como una de las “muchísimas perspectivas” de su labor en “el proceso de incidencia de los derechos humanos en Cuba”, una de “denuncia con el propio Estado” totalitario.
Para el represor, su carta y reuniones previas con el diputado castrista Odén Marichal y el Departamento Ideológico del PCC en Matanzas por la censura de Los Parchis, como “una cortina de humo inmensa que se ha estado levantando”.
En el video Torres confesó haber militado en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC): “creí en una organización de jóvenes que trabajaban por algo”; pero a continuación aseguró que debió entrar para poder “trabajar en Varadero”, clave de la industria turística controlada en parte por el monopolio militar GAESA.
Luego de afirmar que “entró obligado”, reconoció que había asumido cargos, como el de Secretario de Comité de Base de la UJC, por su “labor de liderazgo, que siempre me he caracterizado, por ser líder en muchísimas cosas”.
Además de su pasado como comisario político —al cual, dice, renunció antes de salir de la isla—, confirmó haber sido parte del CENESEX, como “todos los activistas LGBT de Cuba”, dirigido por la hija del dictador Raúl Castro, porque confió “en que se estaba hablando realmente de derechos de la ciudadanía LGBT, estuvimos en CENESEX porque realmente era un espacio donde supuestamente aprendíamos que se nos estaba escuchando”.
En otro momento del video, Torres trató de relativizar su responsabilidad diciendo: “todos somos víctimas del sistema en Cuba, todos, todos, todos”.
Sobre eso, un colaborador en la organización del evento con Hammer en Madrid dijo bajo anonimato a este medio: “todos somos víctimas del sistema, sí, pero no todos reprimimos junto al sistema a otros cubanos por pensar diferente”.
A partir de las evidencias de su rol en el episodio de 2019 contra las libertades artística, de expresión y conciencia, otra persona involucrada en la organización del encuentro, afirmó desconocer el pasado de Torres y pidió no ser vinculado con él.
Redacción Cubanos por el Mundo










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