Con un cuchillo en su ojo derecho, fue como este hombre llegó a un centro hospitalario en Venezuela pidiendo ayuda tras ser atacado.
Los médicos, se asombraron al ver que el hombre caminaba y hablaba perfectamente, pese a tener el objeto punzopenetrante incrustado en su órbita ocular.
“Me duele el cerebro” le decía el hombre a los galenos quienes no se explicaban como aún podía estar vivo.
Sin embargo, una de las médicos se armó de valor y sustrajo el cuchillo.