Vivió en Honduras, Guatemala y México pero más tarde llegó a Norteamérica. De mochilera, Yali Nuñez pasó a ser la nueva voz del Partido Republicano en Norteamérica.
A los 16 años dejó Cuba, cruzó zonas boscosas y de peligro extremo. Sus más fieles acompañantes fueron sus padres, quienes le prometieron un futuro sin limitación fuera de la isla.
Catorce años después, EFE cuenta su historia.
Yali Nuñez tiene 30 años y es periodista. Su “escuela” fue la cadena televisiva de Univisión. Su trabajo como reportera trascendió y la catapultó en mayo al Comité Nacional Republicano, órgano ejecutivo del Partido Republicano “con el objetivo de ganar la confianza de los latinos y obtener su voto en las elecciones legislativas de 2018, cuando se renueva la Cámara de Representantes” y un tercio del Senado”.
“Estamos yendo por territorios, conociendo las preocupaciones de las diferentes comunidades, no son las mismas las preocupaciones de un venezolano, que de un cubano o un colombiano“
Trabajo dignificador
Nuñez diseña la estrategia comunicativa del Partido Republicano para la diversa comunidad hispana de USA, “que ya en 2016 facilitó el triunfo de Donald Trump en varios estados clave como Florida, donde el mandatario consiguió más de la mitad (54%) del voto cubano”.
La cubanoamericana defiende las políticas de Trump sobre inmigración y habla del derecho que Estados Unidos tiene, como cualquier otro país, a proteger sus fronteras.
Luego de cubrir varias pautas relacionadas con temas migratorios, dirigió la estrategia para medios hispanos de la campaña de reelección del senador Marco Rubio, representante de Florida que se presentó a las primarias republicanas en la campaña presidencial de 2016 y que, actualmente, es uno de los asesores más cercanos a Trump sobre Latinoamérica.
Camino angosto
La falta de futuro en Cuba motivó a sus padres para viajar.
Más tarde, su padre recibió una invitación para ir a Honduras por trabajo y su madre y ella tramitaron un visado para salir juntos de Cuba.
Nuñez y su familia vivieron en Honduras durante unos meses, pero no se adaptaron y decidieron viajar a Guatemala, donde se quedaron dos meses y acabaron poniendo camino a México.
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“La familia de Núñez volvió a recoger sus pertenencias, dejó Guatemala, se colgó las mochilas al hombro y caminó entre las montañas con dos ‘polleros’ en dirección a Ciudad Hidalgo, en el estado mexicano de Chiapas y justo en la frontera con Guatemala”
Una vez en México, las autoridades migratorias los detuvieron y los retuvieron en un centro de detención en Tapachula (Chiapas). Luego los pasaron al centro de detención Las Agujas en Ciudad de México, donde estuvieron recluidos durante 14 días, reseña la agencia.
“Fue en ese centro de detención donde contactaron con un abogado que les ayudó a hacer todos los trámites necesarios para llegar a EEUU y quedarse gracias a la política de ‘pies secos, pies mojados’.
Redacción Cubanos por el Mundo.