El reconocido diario estadounidense The New York Times, publicó un artículo un tanto ambiguo, donde parece que intenta criticar la crisis interna en Cuba, pero de cierta forma culpa es al Gobierno de los Estados Unidos y al embargo, siguiendo la línea de la campaña Puentes de Amor, la iniciativa liderada por el profesor Carlos Lazo un ferviente defensor del castrismo.
En el reportaje, que lleva por nombre “‘Es decepcionante’: cubanos critican la estrategia de Biden”, el The New York Times resalta son las críticas de los cubanos que quieren un acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, mientras ignora por completo a los miles que a diario luchan por lograr la libertad del país, e incluso aquella oleada que se apostó frente a la Casa Blanca exigiendo acciones contundentes contra la dictadura tras las protestas del 11 de julio de 2021.
Más de 60 mil cubanos fueron hasta Washington para exigirle a Joe Biden una línea dura contra la dictadura que ayude a impulsar un cambio verdadero. Pero esta información fue totalmente transparente para The New York Times, quien ni siquiera se atrevió a señalar al régimen de Cuba como el principal responsable de la crisis del país.

En sus líneas habla sobre negocios prósperos durante la era de Barack Obama y de cómo estos, supuestamente, se vinieron a menos con la llegada de Donald Trump al poder y luego Biden, quien ha mantenido algunas de esas políticas.
Pero la realidad es que los únicos negocios que prosperaron durante el llamado “deshielo” en Cuba fueron lo de los militares cubanos o los herederos de la dictadura comunista. ¿Recuerdan Fantaxy? El club nocturno del nieto de Fidel Castro, Sandro Castro, es solo un ejemplo de cómo gracias a las concesiones de Obama con la dictadura, llenaron los bolsillos de quienes reprimen al pueblo y lo tienen condenado a la miseria.
The New York Times detalla como negocios privados se vinieron a menos con las políticas de Trump y Biden, pero no menciona aquellos cubanos que han perdido sus inversiones debido a las políticas restrictivas de la dictadura.

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Tal es el caso de los cubanos Edel Izquierdo, dueño de un restaurante conocido como Restaurante 1800 y Alberto Bermúdez, dueño de Mi Haciendo, ambos negocios en Camagüey.
Hace cinco años más o menos, estos cubanos fueron secuestrados por la dictadura, sin causa ni debido proceso. Cubanos por el Mundo siguió este caso de cerca y supo que lo que comenzó como una inspección en los locales, terminó con arrestos y amenazas.
En el caso del Restaurante 1800, era uno de los paladares preferidos por los turistas que visitan la isla. Durante dos años consecutivos se logró el premio a la excelencia de Trip Advisor, pero al castrismo le molesta que el sector privado sea la tabla de salvación de muchos, por lo que decidió cargar en contra de su dueño.
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¿Acaso Trump o Biden tienen la culpa de esto? El bloqueo interno se ha venido aplicando al pueblo de cubano desde 1959, mucho antes de que el embargo fuese impuesto por Estados Unidos como sanción a los intentos bélicos por parte de Fidel Castro y la extinta Unión Soviética.
Casi que a diario el sector privado en Cuba es acosado, abusado y reprimido por los propios funcionarios comunistas, que intento a toda costa, llenarse los bolsillos mediante multas o inspecciones desastrosas que solo funcionan como excusa para imponer sanciones.
El artículo del The New York parece una fiel copia de la campaña “Puentes de Amor”, cuyo “líder”, se reunió con Miguel Díaz-Canel y otros representantes del comunismo cubano ¿por qué? Si según el mandamás castrista los cubanos que viven en Estados Unidos y que desean lo mejor para Cuba son unos “gusanos”.
Estas razones hasta ahora son desconocidas, pero las acciones del profesor Lazo nos dan una idea del porqué Díaz-Canel decidió estrecharle la mano en el Palacio de la Revolución.
Redacción Cubanos por el Mundo