Una conversación vía telefónica con un campesino residente en la localidad de Yaguramas, perteneciente al municipio de Abreus en la provincia de Cienfuegos, nos revela las claves del hambre que ya golpea a un sector de la población en la isla.
Y estamos hablando de un sector “privilegiado” en estos momentos: aquellas personas que viven en el campo.
En el caso de Arsenio O. P., hablamos de un residente en una localidad del municipio más agrícola de la provincia de Cienfuegos.
En Abreus se encuentra localizado el polo agrícola de Horquitas. Arsenio, sin embargo, asegura que eso no sirve de nada. Allí se pasa hambre.
Arsenio afirma que su padre, de 87 años, le ha asegurado que él nunca pasó tanta hambre en su vida.
“En el campo antes había necesidades. Muchos no tenían corriente, pero había comida. Se podía cultivar lo que se comía. Ahora hay que salir a forrajear las cosas y quedarte sin ellas.”
El campesino asegura que está viendo indicios de muy mala alimentación en las personas. En su familia, de siete miembros que tiene el núcleo familiar, hay cinco con evidente pérdida de peso.
Y afirma:
“La gente se está muriendo de hambre porque ni pan pueden conseguir. Hay una miseria generalizada y es probable que dentro de muy poco, empiecen las personas a sufrir enfermedades por la falta de alimentación.
“No dudes que empiecen a morirse las personas por falta de vitaminas, o por fallos de órganos,” agrega su esposa, Onelia, que está escuchando la conversación.
Y añade:
“Ojo, que si te van a operar de algo, tienes que llevar todo para el hospital, porque no hay nada,” dice y pone como ejemplo el caso de una amiga que le fueron a hacer la cesárea y le dijeron que no tenían nada.
“Ni bisturí, ni sutura tenían,” casi grita Onelia.
“Es cierto que por acá se pueden conseguir las cosas a mejor precio que con relación a la ciudad; pero no todo es una maravilla aquí,” la interrumpe Arsenio.
De hecho, agregó, “nosotros los campesinos que vivimos de la tierra y de los animales, si bien no pasamos tantas necesidades alimenticias, estamos viviendo periodos muy turbios y peligrosos,” dijo este campesino de 62 años que nos dio a modo de enseñanza guajira “siete señales” de que el hambre en Cuba va en ascenso.
- El arroz está perdido y cuando aparece la libra no baja de $120 pesos (en algunos lugares de Cuba está rozando o sobre los 200 pesos moneda nacional. Para ver un mapa de los precios del arroz en Cuba vaya a este enlace
- El aceite no existe. También está desaparecido. Una botella de un litro puede llegar a costar actualmente hasta 2000 pesos.
- No hay azúcar. Arsenio afirma que en su caso, instaló unos panales para recoger miel y usa alguna caña para hacer guarapo y endulzar el café con guarapo.
- No te dejan sembrar nada. Arsenio pone el ejemplo de que un vecino intentó sembrar boniato, para darle comer a los puercos y no lo autorizaron.
- Afirma que nunca había escuchado de tanta suicidándose.
- Algunos campesinos guardan sus animales dentro de la casa. Pone el ejemplo de otro vecino, que a pesar de tener perros, le han matado ya dos vacas y un caballo y optó por desalojar la sala, para que los animales que tiene, que no son muchos puedan dormir ahí. “O te los matan, o te arriesgas a que te maten si sales a defender lo tuyo,” indica.
- Se están robando todo. Cualquier cosa que dejas en el portal se lo llevan. Afirma que dos sillas de hierro que tenía una conocida suya en el portal de su casa, se las robaron de noche.
Su primo, residente en el municipio de San José de las Lajas, afirma que el panorama por allá no está muy distinto y asegura que la matanza de animales por la antigua provincia de La Habana está a la orden del día, aunque según cifras oficiales es en la provincia de Las Tunas, donde mataron más de 20 mil vacas en un año.
“En San José no hay ni vacas ya. Aquí antes había tres empresas pecuarias: Babiney, Nazareno y Valle del Perú. Valle del Perú mandaba antes un millón de litros de leche diarios a Ciudad de la Habana antes del 1990. Ahora no mandan ni un millón en un año”.
“Aquí nunca, jamás, tu hubieses oído hablar a alguien de hambre y necesidad. Aquí había de todo, pero ya no hay nada.
“Sé de ancianos que se despiertan de madrugada para ir, no a hacer cola a una tienda, sino para revisar los tanques de basura a ver si alguien botó algo por la noche”.
Nota relacionada: Lo que no verás en el Menticiero: cubano desamparado se alimenta con las sobras de la basura (+VIDEO)