Siendo dueños de un AirBnb en Varadero, pudiendo salir de Cuba para comprar cosas y sobrellevar la escasez, así esta italiana no, cualquiera puede vivir en Cuba.
En un relato que parece sacado de una novela romántica, y no de la triste y cruda realidad que se vive en Cuba, una isla donde escasean hasta los peces, el agua y la sal, Anna, una mujer italiana de 56 años originaria de la provincia de Varese y residente en Milán por motivos laborales, ha compartido su extraordinaria historia de amor y vida que la llevó a cruzar el Atlántico y establecerse en Cuba junto a su esposo cubano, Rafael.
La historia de Anna y Rafael comenzó en Milán, donde se conocieron y se enamoraron.
Desde el principio, Rafael fue claro con Anna sobre su deseo de regresar a Cuba para estar cerca de su madre en sus últimos años, una promesa que había hecho y que deseaba cumplir. Anna, demostrando su amor y compromiso, aceptó la propuesta de Rafael, con la condición de que el traslado no se realizaría hasta después del fallecimiento de sus propios padres. Tras la pérdida de sus padres en un corto período de tiempo, Anna tomó la decisión de comenzar una nueva vida en Cuba, mudándose a Santa Marta, cerca de Varadero, en noviembre de 2015.
En Santa Marta, Cuba, Rafael y su esposa italiana gestionan una “casa particular”, un tipo de alojamiento similar a un bed and breakfast, que les permite compartir un pedazo de su paraíso personal con personas de todo el mundo y mostrarles la belleza de la isla. Anna se encarga de la casa y de atender a los huéspedes.
Esta italiana destaca que para trabajar y comprar una casa en Cuba es necesario ser residente permanente, lo cual se logra a través del matrimonio con un cubano o una cubana. Aconseja a quienes sueñan con visitar o mudarse a Cuba que lo hagan, pero que primero pasen un tiempo en el país para conocerlo mejor y evaluar la decisión de hacer un cambio tan significativo en sus vidas.
La vida en Cuba no está exenta de desafíos, como la dificultad para encontrar suministros básicos debido a las condiciones económicas del país. Sin embargo, Anna y Rafael tienen la ventaja de poder viajar y obtener lo que necesitan fuera de la isla.
Al igual que los hijos de los dirigentes.
Hijo de Marrero de vacaciones en España, mientras su padre justifica la miseria en Cuba
Esta italiana aconseja a otros coterráneos interesados en una experiencia similar que es importante conocer Cuba antes de tomar la decisión de mudarse y que se necesita un gran espíritu de adaptación, pues en la isla, como sabemos, escasea de todo.
Si algún italiano o italiana está deseoso de vivir la experiencia de Ana, que lo haga, pero al crudo y sin guante. Puede hacer algo mejor incluso: permutar con un cubano.
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