La maquinaria represiva de la dictadura ejecutó este miércoles una nueva arbitrariedad en Matanzas al privar de libertad a la académica Alina Bárbara López y al joven activista Leonardo Romero Negrín, quienes fueron interceptados por las autoridades castristas para impedir el ejercicio de sus derechos civiles en un escenario de constante acoso contra las voces disidentes.
La denuncia fue difundida por Cecilia Borroto, hija de la historiadora perseguida, quien confirmó la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban los detenidos tras el accionar de los agentes del régimen.
Este atropello ocurrió precisamente el día 18 que marca la jornada mensual de protesta pacífica protagonizada por un grupo de intelectuales, cuyo objetivo fundamental radica en exigir la liberación de los presos políticos y el cese del estado de indefensión ciudadana ante la crisis, por lo que ambos opositores terminaron trasladados forzosamente hacia la unidad policial de Playa en la capital matancera.
Horas después del arresto se confirmó la liberación de los opositores, aunque el pésimo sistema de comunicaciones del país impidió conocer de inmediato los pormenores del cautiverio, situación que obligó a esperar testimonios directos de Alina Bárbara López Hernández o de su compañero de causa para esclarecer los detalles de este nuevo episodio represivo.
Durante las horas de incertidumbre, los oficiales se negaron a ofrecer información vía telefónica sobre el paradero de los arrestados, conducta que constituye una flagrante violación a ley y se suma a la negativa de permitir la presencia de la abogada defensora bajo el pretexto de conversar con la detenida.
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Esta escalada de violencia ocurre mientras Alina Bárbara López Hernández enfrenta una petición fiscal de cuatro años de cárcel por supuestos delitos de desobediencia y desacato, derivados de su intento de viajar a La Habana en abril pasado, cargos que ella rechaza tajantemente al considerar que aceptarlos implicaría admitir culpas inexistentes fabricadas por la Seguridad del Estado.
El panorama judicial para la intelectual permanece incierto debido a que el juicio previsto inicialmente para el 30 de enero en el Tribunal Municipal de Matanzas resultó suspendido de forma repentina sin que hasta el momento se establezca una nueva fecha para la farsa procesal.
Redacción de Cubanos por el Mundo










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