La opositora cubana de Villa Clara, Yunisley Suárez Rodríguez, denunció que agentes de la Seguridad del Estado entraron a su vivienda y dejaron un cartel con la frase “Te estamos velando” (con errores ortográficos en el escrito original, para variar), un mensaje claro de vigilancia constante que genera temor inmediato por ella y sus hijos.
Según explicó la propia víctima en redes sociales, el incidente ocurrió en su hogar y la preocupa especialmente porque su esposo es expreso político, por lo que reaccionó con una advertencia firme: “Seguridad del Estado, procuren que no le pase nada a mi familia. Procuren. CUIDADITO CON TOCAR A MIS HIJOS”.
Vale la pena mencionar que Suárez Rodríguez ya había llamado la atención meses atrás al negarse a enviar a sus hijos a clases sin luz ni condiciones mínimas, y al cuestionar públicamente cómo el régimen obliga a los niños a asistir a escuelas sin descanso ni comida adecuada. En vez de solucionar esos problemas que sufren millones de familias, la dictadura responde con acoso personal y amenazas veladas.
El régimen castrista recurre a estas acciones de terror dentro del hogar porque no tiene otra forma de callar las voces que exponen su fracaso diario en temas como los apagones interminables o el adoctrinamiento en las escuelas. Amenazar a madres como esta opositora cubana y meterse en la vida familiar es la táctica que usa para intentar frenar cualquier crítica que viene de la gente común.

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Esta práctica muestra el miedo creciente de la cúpula de La Habana ante un descontento que ya nace de la vida diaria y no de grupos organizados. Aunque la tiranía sigue hablando de estabilidad en su propaganda, acciones como esta revelan que su poder se sostiene principalmente en el terror impuesto a puertas cerradas.
Redacción de Cubanos por el Mundo