La intelectual cubana Alina Bárbara López Hernández lanzó una crítica a la narrativa del régimen comunista, que atribuye la crisis actual en la isla exclusivamente a las sanciones externas.
La historiadora y activista aseguró que el colapso económico y social que padece el pueblo cubano es el resultado acumulado de décadas de “políticas antipopulares” del propio castrismo, y no una consecuencia reciente de las medidas impuestas por el presidente estadounidense Donald Trump.
La intelectual Alina Barbara realizó una publicación en sus redes sociales y fue enfática al señalar que el deterioro del país es estructural.
“La situación de Cuba y su gente es precaria, humanitaria, pero mucho antes del cerco petrolero de Trump”, afirmó. Según su análisis, centrar la mirada únicamente en lo que el régimen llama el “bloqueo externo”, sin abordar las responsabilidades internas, constituye una omisión que ignora la realidad de la represión y la falta de libertades.
“Ninguno de ellos menciona también a nuestros presos políticos, ni a las condiciones de represión cotidiana a la libertad de expresión”, cuestionó la académica, al referirse a lo que considera una mirada sesgada por parte de ciertos sectores internacionales.
López describió un escenario de sufrimiento extremo donde la escasez ha sobrepasado los límites de lo tolerable. “Las personas están pasando hambre, exactamente la palabra es esa, no hay otra”, dijo, en alusión a la falta de alimentos, los prolongados apagones y el colapso de los servicios básicos.
La también historiadora argumentó que la fragilidad actual de la nación no es casualidad, sino el resultado de decisiones políticas acumuladas. “Considero que esa debilidad de Cuba como nación […] se la debemos esencialmente al gobierno cubano”, sentenció.
Represión y pérdida de la esperanza
López aseguró que los cubanos tienen al pueblo en medio de una persecución política. Mencionó los casos del intelectual José Gabriel Barrenechea, condenado a seis años de prisión tras una protesta pacífica; el profesor Ariel Manuel Martín Barroso, sancionado a diez años por un grafiti crítico; y los jóvenes Ernesto Medina y Kamil Zayas, investigados por un podcast que abordaba la realidad cubana. Según sus datos, en las cárceles de la isla hay más de mil presos por motivos políticos, muchos de ellos en condiciones inhumanas.

“Eso resulta extremadamente doloroso de reconocer: en Cuba hay una crisis del patriotismo”, expresó, señalando que parte de la población llegó a ver la presión externa como la única vía de salida ante la falta de espacios internos de participación.
Alina Bárbara López fue clara al rechazar cualquier tipo de intervención militar extranjera en el país. “Yo jamás pediría una intervención militar en mi país”, sostuvo. No obstante, abrió la puerta a una forma distinta de apoyo internacional: “sí creo, con toda la responsabilidad del mundo, que Cuba requeriría una intervención humanitaria al estilo de los Cascos azules de la ONU”.
Para la activista, la solución debe nacer desde adentro. “Mi país necesita cambios internos, no porque lo diga Estados Unidos, es porque lo exigimos quienes vivimos acá”, afirmó. En su visión, la reconstrucción de Cuba pasa por la democracia, la pluralidad y el respeto a las ideas diferentes, elementos que considera ausentes en el sistema actual.
López también reveló que enfrenta un proceso judicial por su activismo cívico, donde la fiscalía solicita penas de prisión para ella y para la antropóloga Jenny Pantoja. Sus declaraciones surgen en un contexto de creciente descontento en la isla, marcado por la inflación, la escasez de combustible y los apagones que se han convertido en el día a día de los cubanos.
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