Luego de 18 días llevando a cabo una huelga de hambre, la presa política cubana, Yaquelín García Jaén, decidió deponer su medida de fuerza este pasado martes.
La determinación de esta mujer, que durante casi tres semanas desafió al sistema penitenciario desde el infernal centro de reclusión de El Talaje, en Bayamo, surge tras recibir promesas de los esbirros del régimen castrista.
La resistencia en el centro penitenciario
García Jaén, de 44 años y con una trayectoria marcada por su valentía en las filas de las Damas de Blanco, arriesgó su propia existencia en un acto de resistencia extrema. Durante tres jornadas críticas de su ayuno, la mujer rechazó incluso la ingesta de líquidos, llevando su cuerpo al límite en un intento desesperado por obtener justicia ante el limbo legal al que la somete la dictadura.
La presa política permanece secuestrada desde el 8 de noviembre de 2024, acumulando más de 18 meses de encierro sin que la maquinaria represiva haya siquiera presentado una petición fiscal.
Esther Arzuaga, hija de la detenida, confirmó el desenlace de la protesta a través de Martí Noticias, dejando al descubierto la negligencia criminal de las autoridades carcelarias. “Se pasó 18 días sin comer. Ella quería que le dieran respuesta porque no le hacen juicio y no le llega la petición de fiscalía. La tienen en el olvido y entonces ella hizo su protesta y dijo que hasta que no le dieran respuesta no la iba a parar y así fue, los jefes del penal le dijeron que se encargarían”, sentenció.

Incertidumbre tras el supuesto acuerdo
Este compromiso de los funcionarios del penal de El Talaje —prometer una revisión del expediente y gestiones ante las autoridades judiciales para, supuestamente, descongelar el caso— suena a táctica dilatoria propia de una tiranía que se especializa en el desgaste físico y psicológico de sus víctimas. La incertidumbre se mantiene vigente, ya que, desde el cese de la huelga, la familia carece de noticias sobre su paradero o estado de salud real. No existe fecha, ni formato, ni garantías para el juicio de esta presa política.
TAMBIÉN PUEDE LEER: Adolescente cubano Jonathan David Muir enfrenta deterioro de salud mientras continúa secuestrado por el régimen
El calvario de García Jaén inició con un allanamiento violento por parte de la Seguridad del Estado, esa policía política que opera con total impunidad en la isla. Inicialmente, intentaron fabricar causas absurdas como actividad económica ilícita e instigación a delinquir, para luego cambiar el libreto hacia las manidas figuras de propaganda contra el orden constitucional y alteración del orden público. Se trata de la persecución de siempre contra quienes osan desafiar el control totalitario.
La denuncia de los organismos internacionales
Organizaciones de derechos humanos como Cubalex han denunciado esta situación, señalando que el caso de la presa política no es un hecho aislado, sino parte de un patrón sistemático de crueldad.
Cubalex, que monitorea junto a ella a otras mujeres en idénticas condiciones similares, ha sido tajante respecto a la responsabilidad del aparato represivo. La organización señala que “las autoridades cubanas son responsables de garantizar la vida, la integridad física y mental de estas mujeres, así como su acceso a atención médica adecuada y el respeto de sus derechos fundamentales”.
A pesar de que esta valiente mujer abandonó el ayuno ante la presión y las promesas de los carceleros, su situación sigue siendo crítica. El régimen castrista, experto en la tortura blanca y el abandono procesal, mantiene a esta presa política en un estado de vulnerabilidad absoluta.
El tiempo corre en contra de la justicia, mientras la dictadura, con su frialdad característica, utiliza el expediente judicial como una herramienta de castigo contra una mujer cuya única falta es haber alzado la voz por la libertad de Cuba.
El desenlace de esta huelga es solo una tregua en una batalla desigual, donde la integridad de esta presa política pende, literalmente, de la palabra de quienes han demostrado, durante décadas, que carecen de ética, humanidad y respeto por la dignidad humana.