En medio del colapso energético más grave que ha sufrido Cuba en décadas, la Empresa Eléctrica de La Habana desató una tormenta de indignación en redes sociales al publicar una campaña en Facebook en la que recomienda a la población no enchufar todos los electrodomésticos al mismo tiempo cuando regresa la corriente eléctrica.
La entidad estatal difundió infografías y un audio en los que advierte que conectar varios equipos de forma simultánea tras un corte constituye “un error muy común” que puede acarrear graves problemas. Según la empresa, las consecuencias de esta práctica incluyen daños en las placas electrónicas de televisores, neveras y aires acondicionados debido a las variaciones de voltaje, la sobrecarga de los transformadores del vecindario y, paradójicamente, el riesgo de provocar un nuevo apagón en toda la zona.
Para mitigar estos riesgos, la institución sugiere un protocolo detallado: mantener los equipos desconectados durante el apagón, aguardar entre tres y cinco minutos después del restablecimiento del servicio, y reconectar los artefactos de manera escalonada. La indicación precisa comenzar con los de menor consumo, como lámparas y ventiladores, y dejar para el final los de alta demanda, como neveras, aires acondicionados y lavadoras.

Sin embargo, la publicación no tardó en convertirse en un hervidero de críticas. En cuestión de horas, la sección de comentarios se llenó de réplicas cargadas de ironía y frustración que califican el mensaje como un “meme” o un “chiste de mal gusto”. Para los habaneros, el consejo técnico choca de frente con una realidad donde los cortes de luz se prolongan más de 20 horas al día, y el servicio, cuando llega, apenas dura entre 30 minutos y tres horas, con frecuentes interrupciones que imposibilitan cumplir siquiera con los pasos recomendados.
“Si la ponen 10 minutos, ¿cuánto le doy al refrigerador, cinco?”, cuestionó un usuario, mientras otro sentenció con sarcasmo: “Si esperamos 3 o 5 minutos, se nos une el apagón”. La queja más recurrente es que el escaso margen de tiempo con electricidad obliga a las familias a actuar con urgencia para cocinar, lavar y enfriar alimentos, haciendo inviable el método de reconexión lenta. “Cuando vas por el tercero, ya se fue la corriente otra vez”, resumió un comentarista, capturando el sentimiento general.
Varios internautas señalaron una contradicción que consideran abismal: culpar a la población de la sobrecarga cuando es la propia gestión de la empresa, con sus constantes cortes y restablecimientos (el conocido “quita y pon”), la que daña los equipos. “Hay que ser cínicos para provocar un fenómeno y después culpar a la población de mal manejo de los equipos”, denunció un vecino. Una usuaria relató que su refrigerador se averió a pesar de tener un controlador de voltaje, víctima de las fluctuaciones del sistema, y preguntó sin obtener respuesta: “¿Quién lo paga?”.
El contexto agrava la percepción de desconexión oficial. La crisis eléctrica cubana atraviesa su peor momento histórico: al cierre de este martes, el déficit de generación ronda los 2.080 MW en horario pico, con una disponibilidad de apenas 1.100 MW frente a una demanda de 3.150 MW. El pasado 25 de junio se estableció un récord absoluto con 2.208 MW de déficit. La termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, acumula 16 desconexiones en lo que va de 2026, y las protestas por los apagones se han disparado: en mayo se contabilizaron más de 1.300 manifestaciones, la cifra más alta desde las protestas del 11J de 2021.

Esta no es la primera vez que la Empresa Eléctrica recurre a este tipo de recomendaciones. En septiembre de 2025, tras un apagón nacional, el régimen ya había pedido a la población esperar antes de reconectar los equipos, obteniendo entonces una respuesta idéntica de incredulidad y hartazgo. La repetición del consejo, sin que existan mejoras sustanciales en el suministro, ha sido interpretada por los usuarios como un gesto de cinismo institucional.
Para los habaneros que sobreviven con apenas tres horas de electricidad al día, la recomendación de esperar varios minutos y conectar los aparatos de uno en uno no es solo impracticable, sino una muestra más del abismo entre las directrices técnicas y la desesperación diaria. “Lo único que evita otro apagón es que se vayan”, sentenció una usuaria, en un comentario que acumula cientos de reacciones y que refleja el agotamiento de una población que se siente abandonada a su suerte mientras el sistema eléctrico nacional se desmorona.
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