La líder opositora venezolana María Corina Machado cuestionó el acuerdo petrolero entre Estados Unidos y el régimen chavista y puso el foco en la legitimidad de quienes negociaron el acceso a una parte de los recursos energéticos del país, mientras Venezuela continúa sin una transición democrática.
Machado reaccionó al convenio después de que la Asamblea Nacional controlada por el chavismo respaldó el acuerdo relacionado con North American Blue Energy Partners (NABEP), que contempla el desarrollo de importantes campos petroleros venezolanos bajo un esquema de largo plazo.
La dirigente comenzó su pronunciamiento reconociendo el impacto que produjo la noticia entre los venezolanos.
“Sé lo que están sintiendo: tristeza, rabia”, expresó María Corina Machado.
A partir de allí, planteó interrogantes sobre las condiciones bajo las cuales se alcanzó el convenio y, especialmente, sobre quién asumirá las obligaciones y quién terminará recibiendo sus beneficios.
“¿Quién firma? ¿Qué es realmente lo que se firma? ¿Quién pone ese dinero? ¿Quién da las garantías? ¿Cómo se van a beneficiar los venezolanos?”, cuestionó.
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María Corina Machado cuestionó la legitimidad del chavismo sobre el petróleo venezolano
Uno de los puntos más contundentes de su mensaje estuvo relacionado con la autoridad del régimen chavista para disponer de recursos que pertenecen a la nación.
“El patrimonio de nuestro suelo no le pertenece a un régimen ilegítimo”, afirmó Machado.
Su declaración colocó nuevamente en el centro del debate la situación política venezolana y la posibilidad de que acuerdos económicos de enorme alcance sean negociados por un poder cuya legitimidad es cuestionada por la oposición.
Machado, sin embargo, no rechazó la participación de capital estadounidense en la recuperación de la industria energética venezolana. Su planteamiento apuntó hacia la necesidad de combinar inversión, seguridad jurídica, instituciones y democracia.
“Venezuela necesita mucho más que dinero”, sostuvo.
La dirigente defendió además la importancia de Estados Unidos como aliado estratégico para una eventual reconstrucción del país, pero lanzó una advertencia especialmente directa hacia Washington.
“Los enemigos de Estados Unidos están hoy en el Palacio de Miraflores”, afirmó.
Un acuerdo que involucra 17 campos petroleros
El cuestionamiento adquirió mayor dimensión por el alcance del convenio. Reuters informó que la Asamblea Nacional respaldó un acuerdo que permitiría a NABEP desarrollar 17 campos petroleros mediante un contrato de 100 años.
Esas áreas estarían asociadas con aproximadamente el 20 % de las reservas petroleras venezolanas, lo que convirtió el pacto en una operación estratégica para el futuro de la principal industria del país.
El Financial Times señaló que los campos incluidos representarían unos 65.000 millones de barriles de petróleo. NABEP está vinculada al empresario venezolano Alejandro Betancourt.
El acuerdo abrió así interrogantes no solamente económicos, sino políticos, debido a la duración del contrato y al volumen de recursos naturales involucrados.
Machado reclamó democracia y garantías para Venezuela
Machado insistió en que cualquier proceso de recuperación económica necesita instituciones capaces de generar confianza y seguridad jurídica. Su posición buscó diferenciar una apertura petrolera destinada a reconstruir Venezuela de un mecanismo que permita al régimen chavista conservar el poder y administrar recursos estratégicos sin controles democráticos.
La líder opositora también reclamó avances hacia un calendario electoral como parte del proceso político venezolano.
Sus declaraciones dejaron un mensaje dirigido tanto a quienes permanecen en Miraflores como a Washington: la recuperación de la industria petrolera venezolana no puede desligarse de la legitimidad política, la transparencia de los acuerdos y el derecho de los ciudadanos a decidir el futuro del país.
El pronunciamiento también puso bajo escrutinio un asunto de largo alcance: quién puede comprometer durante décadas una porción significativa de las reservas petroleras de Venezuela y bajo qué condiciones puede hacerlo.

Para Machado, la respuesta partió de una premisa que resumió su cuestionamiento al acuerdo: los recursos del subsuelo venezolano pertenecen al país y no a quienes ejercen el poder sin legitimidad democrática.