Asaltan a niño en Matanzas para robarle su bicicleta ¿Y la mal llamada “policía” dónde estaba?

El mediodía del viernes no trajo nada ordinario para una familia de Cárdenas, en la provincia de Matanzas: su hijo de 13 años salía del área de la secundaria básica Esteban Hernández, en el barrio Versalles, cuando un hombre lo interceptó, sacó un cuchillo y lo puso directamente en su cuello.

La exigencia era simple y brutal: la bicicleta BMX o las consecuencias, sin testigos que intervinieran y sin un solo represor del régimen que apareciera en escena.

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Niño asaltado en Matanzas

La madre rompió el silencio en redes sociales

Fue la propia madre de la víctima quien decidió que ese crimen no quedaría enterrado en el miedo cotidiano que la dictadura ha instalado en los cubanos como condición de vida.

Su testimonio llegó a Facebook a través del activista Christian Arbolaez, y desde allí la indignación se multiplicó, porque la historia del niño al que le pusieron un arma en el cuello frente a su escuela le resultó familiar a demasiada gente en Matanzas.

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Asaltan a niño en Matanzas para robarle su bicicleta ¿Y la mal llamada "policía" dónde estaba? 5

La madre subrayó un detalle que lo dice todo: el agresor eligió el cuello del menor como punto de presión, el lugar donde el miedo se vuelve total y la resistencia imposible.

Sangre cada semana y la dictadura no mueve un dedo

Lo que le ocurrió a este niño no sorprendió a nadie en Cárdenas, y esa normalización del horror es precisamente la marca de lo que la dictadura ha fabricado en Matanzas con décadas de negligencia calculada.

Esta misma semana, dos mujeres fueron atacadas en plena calle por un encapuchado armado con un cuchillo en la intersección de Calzada y San Juan de Dios, también en el barrio Versalles, y también bajo la indiferencia absoluta de los cuerpos represivos del régimen.

Días antes, un hombre perdió la vida apuñalado en el área conocida como el complejo, en Caridad Final, a metros de una escuela primaria, una secundaria y un preuniversitario, y llegó al policlínico Moncada en un bicitaxi sin que nadie pudiera salvarlo.

Matanzas lidera el horror

Los números que manejan los observatorios independientes cubanos no dejan espacio para interpretaciones cómodas: Matanzas encabeza el ranking de violencia en toda la isla, con 503 delitos verificados durante 2025, más que cualquier otra provincia del país.

En ese mismo año, los robos en Cuba se dispararon casi un 75% respecto al año anterior, y los expertos advierten que las cifras reales son muy superiores, porque el miedo a represalias y la desconfianza en las instituciones del régimen frenan la mayoría de las denuncias.

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Imagen de referencia

El Observatorio Cubano para la Auditoría Ciudadana contabilizó un promedio de entre siete y ocho crímenes diarios en toda la isla durante 2025, con un crecimiento sostenido que la dictadura no tiene voluntad de revertir porque hacerlo implicaría reconocer el colapso que ella misma provocó.

Los sicarios del régimen cuidan al régimen, no a los niños

La pregunta que miles de familias en Matanzas se hacen en silencio, porque hacerla en voz alta tiene consecuencias ¿dónde estaba la policía cuando ese niño caminaba con su bicicleta hacia su casa?

La respuesta la conocen todos: los esbirros de la dictadura cubana patrullan para detectar disidentes, vigilar activistas y aplastar cualquier chispa de protesta, no para evitar que un hombre adulto ponga un cuchillo en el cuello de un menor de 13 años frente a su escuela.

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La economía cubana lleva seis años encogiendo sin pausa, y ese colapso no es un fenómeno natural: es el resultado directo de un modelo que la dictadura defiende a cualquier costo, incluyendo el costo de ver a su propia población hundirse en una pobreza que alimenta la violencia y la desesperación.

En Matanzas ya no hay lugar seguro, ni siquiera la puerta de una escuela

Cuando un menor de 13 años no puede transitar frente a su secundaria en Cárdenas, en Matanzas, sin arriesgar su vida por una bicicleta, el discurso oficial sobre logros sociales y protección a la infancia queda reducido a lo que siempre fue: propaganda.

Los cardenenses lo llevan tiempo diciendo en las redes con una frase que cada nuevo hecho confirma: aquí no hay ley, aquí no hay quien proteja a nadie, y salir a la calle en Matanzas se ha convertido en un acto de valentía involuntaria que ningún ciudadano debería tener que ejercer.

La dictadura tiene nombre, tiene dirección y tiene responsabilidad directa en cada cuchillo que se pone en el cuello de un niño cubano mientras sus represores miran hacia otro lado.

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