La crueldad en Cuba sigue en aumento, incluso con los que ya están encerrados sin merecerlo. Esta vez, se conoció que un preso político que participó en las protestas del 11 de julio de 2021, está siendo torturado y negado de atención médica en la prisión de Guanajay, en la provincia de Artemisa.
Así lo denunció el activista cubano Marcel Valdés en sus redes sociales, quien identificó al preso como Marlon Noval Alonso, de 26 años, residente en el municipio Güira de Melena.
Según Valdés, Noval Alonso padece de trastorno bipolar y necesita tomar sus medicamentos regularmente para evitar que se convierta en una enfermedad crónica.

Sin embargo, el régimen castrista le niega las pastillas cada vez que quiere, como una forma más de torturar al chico que de por sí no tendría que estar dentro de esa mazmorra.
“El régimen le niega las pastillas cuando quiere, sabemos que es una forma más de torturar a los presos políticos”, dijo el activista.
Por otro lado, trascendió que el preso político tiene una erupción en la piel que le produce una picazón insoportable y que lleva semanas sin ser tratada.
El joven descartó que se tratara de sarna, ya que no es contagiosa, y exigió atención médica por temor a que fuera algo grave, pero la respuesta que recibió del esbirro de turno que se hace llamar “Larry” fue: “por mis coj*es no te voy a dar atención médica”.
En tal sentido, Valdés responsabilizó a la dictadura castrista de lo que le suceda a Noval Alonso, quien fue sentenciado a 10 años de privación de libertad por ejercer su derecho a manifestarse pacíficamente contra el régimen castrista en aquella histórica jornada.
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Redacción de Cubanos por el Mundo