Sobre las causas de mi detención

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El miércoles 20 de septiembre fui detenido en mi casa por la Policía Nacional Revolucionaria, y conducido en un jeep ruso hasta la estación de la misma en Encrucijada. Allí se me encerró por Atentado al Orden Público durante casi 23 horas, y al final se me impuso una multa de 30 pesos.

El «Adiós mi Habana» de Anna Veltfort

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Se trata de un par de sorpresas. La primera es la historia de una familia extranjera que, a principios de la década de 1960, decide irse a vivir a la Cuba “revolucionaria”. La segunda: la historia está narrada por medio de caricaturas o cómics o “muñequitos”… O sea, estamos, como suele decirse, ante una novela gráfica o novela ilustrada.

¡Maten al conejo!

COMER CALLE

Los gobernantes de la izquierda socialista más tarde o más temprano alucinan. Bueno, ya lo hemos dicho en otras oportunidades: están enfermos. No lo duden: solo mentes en desvarío pueden, hoy en día, abogar —unos en mayor medida que otros— por revoluciones o gobiernos del socialismo radical; es decir, que rija la propiedad estatal —que nunca ha sido en verdad la “propiedad social”— sobre los medios de producción; por el monopolio de la información y la entrega, en lugar de dinero, de diplomas, banderas, banderines, medallas y medallines, discursos de agradecimiento patrio a cambio del “deber cumplido”.

Rodiles: otro Fariñas

Disidente cubano Antonio Rodiles

Al igual que Guillermo Fariñas, Antonio Rodiles sucumbió a la tentación del cuéntame tu vida sin advertir que ser líder opositor sólo exige contar… ¡con un buen número de partidarios! Y tal como sucedió con Fariñas, el cuento biográfico de Rodiles se reviró contra él al entrar en escena Miguel Díaz-Canel [1].

Un sargentón llamado Batista

Sargento Batista en el Capitolo Cubaencuentro

No hay que atorarse con Kant para discernir entre la razón pura de que, a falta de balas, sólo quedan los votos como opción racional del anticastrismo tardío y la razón práctica de que por sí solos no garantizan la caída del tardocastrismo. Al señalarse la racionalidad pura de la guerra electoral —por su conexión inmediata con el pueblo y validez política directa, a diferencia de los usuales performances opositores— no se promueve nada. Si gusta, bien; y si no, pues que siga andando la comparsa de proyectos que sí promueven —con subvenciones y todo— esos líderes opositores que “hasta el Bobo de la Yuca puede darse cuenta de que no van a resolver nada”.

El refugio del puerco

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Desde la llegada de Fidel Castro al poder, el cerdo ha sido la gran ilusión de la mesa del cubano.

Una tradición sustenta esta esperanza. La cena navideña se organiza alrededor del lechón asado. La boda campesina es el momento obligado en que el guajiro debe ofrecer a los invitados un puerco en púa.

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