Este miércoles en la mañana, un avión militar estadounidense con 11 pasajeros a bordo, se estrelló en el Océano Pacífico, al suroeste de Japón, cuando volaba hacia el portaaviones USS Ronald Reagan, destacado en el Mar de Filipinas.
Según información de la agencia AP, ocho de estos tripulantes lograron ser localizadas con vida, según el Gobierno de Nipón.
La Marina de Estados Unidos, por su parte indicó que el C-2 Greyhound impactó específicamente a unos 150 kilómetros al noroeste del atolón japonés de Okinotorishima, a las 14:45 horas de Japón.
Las autoridades manifestaron que los nombres de los tripulantes afectados no serán revelados hasta que los familiares de estos tengan completo conocimiento de lo sucedido.
Apuntaron que aún no saben las causas que provocaron el descenso de la aeronave, pero lo están averiguando. Sin embargo hasta ahora se presume que pudiera haber sido un problema con el motor.
Explicaron que el avión antes de caer participaba en unas maniobras conjuntas de Japón y Estados Unidos en las aguas, en torno a Okinawa, programadas entre el 16 y 26 de noviembre.
La Marina lo describió como el “mayor evento de instrucción” de las dos armadas, diseñado para aumentar su preparación defensiva y su interoperabilidad en operaciones aéreas y marítimas.
Trascendió que las operaciones de rescate las llevó a cabo el Ejército estadounidense junto a las Fuerzas de Autodefensa de Japón “que envió barcos y otros activos para la búsqueda de las tres personas que siguen desaparecidas”, informó Itsunori Onodera, ministro de Defensa de nipón.
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La Séptima Flota de Estados Unidos, con base en Japón, sufrió dos accidentes mortales en aguas asiáticas este año, en los que murieron 17 marineros y que provocaron la destitución de ocho altos mandos de la Marina, incluido el comandante de la Séptima Flota.
Diez marineros murieron en agosto en una colisión entre el USS John S. McCain y un petrolero cerca de Singapur. Otros siete marineros fallecieron en junio cuando el USS Fitzgerald chocó con un carguero cerca de Japón.
La Marina ha concluido que las colisiones eran evitables y fueron el resultado de errores generalizados de tripulaciones y comandantes, que no reconocieron ni respondieron con suficiente rapidez a las emergencias. Un informe de la Marina recomendó varios cambios para resolver los problemas, desde mejorar la instrucción a aumentar las horas de sueño y la gestión del estrés de los marineros.
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Redacción Cubanos por el Mundo