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Los cubanos residentes en el extranjero sin derechos electorales

 
Los cubanos residentes en el extranjero sin derechos electorales
 

Una nota informativa del Granma de hoy sobre la preparación de las próximas elecciones señala que “según establece la Ley Electoral No. 72 de 1992, tienen derecho al sufragio activo todos los ciudadanos cubanos que hayan cumplido los 16 años de edad y residan permanentemente en el país por un periodo no menor de dos años antes de las elecciones”.

Esto implica un trato discriminatorio y excluyente a los cubanos residentes en el exterior, en relación con todo el proceso electoral actual, amén de sus muchas otras violaciones y contradicciones.

No importa que tengan su pasaporte vigente, que paguen por él y sus dos actualizaciones, elevadas sumas de dinero, que contribuyan a la economía del país con cerca de 5 mil millones de dólares en efectivo por el envío de remesas y, aproximadamente, otros 5 mil millones más en medicinas, alimentos, ropas, electro-domésticos y otros.

Se trata de la violación del derecho de dos millones y tanto de cubanos, de participar en el gobierno de su país, reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada por Cuba.

El Art. 21 de la Declaración Universal sentencia:

(1) Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

(2) Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

(3) La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Los tres acápites son violados por la ley electoral vigente en Cuba.

En consecuencia se trata de una violación flagrante, sistemática y masiva de un derecho humano, reconocido por el derecho internacional, con lo cual el gobierno-partido-estado cubano se pretende erigir por encima de ese derecho internacional y lo que logra es ponerse fuera del mismo, creyendo que es posible violarlo impunemente.

Si bien es cierto que buena parte de esos cubanos han asumido otras nacionalidades, la constitución cubana no admite la doble nacionalidad, de manera que contradice entonces a la Constitución. Es también, en consecuencia una ley anticonstitucional en tanto que ésta obliga a todos los nacidos en Cuba a mantener la nacionalidad cubana, pero les impide ejercer sus derechos como tales.

Desde luego hay otras muchas leyes y comportamientos del gobierno castrista que violan los derechos civiles y políticos del pueblo cubano reconocidos internacionalmente y no pocas que violan la propia constitución vigente, con todos sus inconvenientes y violaciones al derecho internacional

Pero abordo el tema desde este ángulo para llamar la atención sobre la acción del grupos “Cubanos todos, votamos todos” que presentó en La Habana en Octubre del año 2016, en las oficinas de la Asamblea Nacional del Popular, un proyecto de modificación de la ley electoral que permitiría a los cubanos residentes en el exterior participar del proceso electoral y elegir cubanos residentes fuera para delegados y diputados del Poder Popular.

Hasta hoy, 7 meses después, el grupo no ha recibido respuesta alguna por parte de las autoridades cubanas, por lo cual ha presentado una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que reconozca ese derecho y planea dar otros pasos, si en definitiva no logra que sea reconocido ese derecho en la legislación cubana.

No es extraño. La omisión, ignorar lo que cree que no le conviene, rechazar el diálogo con absoluta intolerancia, siempre ha sido la respuesta del gobierno castrista a toda propuesta que no venga de su propia dirección central. Es lo característico de una dictadura.

En algún momento este grupo gobernante, tendrá que rendir cuentas ante el pueblo de Cuba por tantas violaciones a sus derechos. Perdonarlo siempre será posible; pero mientras más se tarde en darse cuenta y reconocer sus gravísimos errores, más difícil será olvidarlos.

Por Pedro Campos / Havana Times

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