
A sus 116 años de edad, María Emilia Quesada Blanco es la cuarta persona más longeva del mudo a pesar de que no se encuentra en registros internacionales, según explican medios locales.
Nacida en Cienfuegos el 5 de enero de 1901, María Emilia es la única sobreviviente de una familia de 16 hermanos. Nunca se casó ni tuvo hijos, pero cuenta que tiene numerosos hijos y nietos postizos.
«He vivido alegrías y penas, como todo el mundo. Aún en la fecha de mi cumpleaños me hacen un motivito (fiesta), junto a las personas de la tercera edad. Siento regocijo, recibo regalos, y lo paso tranquila», declaró.
Fiel creyente de Dios bajo la religión católica la ha hecho conocerse en la feligresía como “La Primorosa” y acude a la iglesia de Nuestra Señora de Monserrat en martes y viernes, sentándose en su silla de ruedas frente al altar en tributo. Por su avanzada edad no está en condiciones de tomar la comunión ni doblarse a rezar.
«Rezo mucho por todos. Por la comunidad, mis vecinos, amigos, gente de afuera y de adentro, incluso por quienes no conozco. Pido que no haya más guerra, sino paz. Rezo por los jóvenes. Les recomiendo escuchen al papa Francisco, para el bien del mundo, y perdonen a los que ofenden», comenta.
En tiempos donde “visitaba al hospital” recuerda haber asistido a enfermos, mujeres solas y niños desamparados. «A algunos los atendí en la casa, sin cobrarles un centavo, gratuitamente. A los asilos iba y les llevaba a los viejitos dulces, caramelos, cake (tarta) y racimos de uvas en la Navidad».
Redacción Cubanos por el Mundo