La tiranía cubana secuestró al pastor Rolando Pérez Lora en la provincia de Matanzas tras una intervención digital donde el ciudadano simplemente recitaba pasajes de la Biblia.
Este caso no hace más que evidenciar la fragilidad de un régimen que criminaliza cualquier manifestación espiritual ajena a su control.
La información fue difundida por la cónyuge del afectado y replicada por activistas, donde se denuncia públicamente la desaparición forzada a manos de los esbirros del castrismo poco después de que este finalizara su actividad pastoral en línea.
El arresto arbitrario ocurrió en plena vía pública de Matanzas mientras el pastor se dirigía a su congregación para continuar con sus labores ministeriales, siendo interceptado por sicarios comunistas que lo trasladaron con rumbo desconocido sin presentar orden judicial ni cargos formales.
Debido a que el paradero del predicador permanece oculto, el miedo se ha extendido entre la comunidad cristiana de la isla, ya que este nuevo acto de represión demuestra que la lectura de textos religiosos es considerada ahora un acto de “sedición”.
Actualmente existe una movilización de activistas y creyentes que exigen la fe de vida de Pérez Lora, denunciando que las estaciones policiales de Matanzas se niegan a proporcionar detalles sobre su estado físico o los motivos jurídicos de su detención.
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Esta persecución contra la libertad de culto refleja la desesperación de una tiranía que no tolera mensajes de esperanza, optando por el secuestro de voces pacíficas para mantener su estructura de terror sobre la población.
A medida que transcurren los días, los sicarios al servicio de la dictadura pierden más y más la cabeza, principalmente porque saben que el medio ya se perdió definitivamente en el país.
Redacción de Cubanos por el Mundo