
A menos de un mes de su huelga de hambre, el dirigente opositor de la FANTU, Guillermo Fariñas, inició este lunes su recorrido por distintos organismos europeos para denunciar las violaciones de derechos humanos que continúan presentándose en La Habana, pese al restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Fariñas desea que la UE no sea “engañada” por el régimen, el cual recuerda no ha sido elegido de forma democrática, y pide a las instituciones comunitarias que escuche a los ciudadanos de la isla.
“El compromiso de la UE debe ser con el pueblo de Cuba, no con el Gobierno cubano“, pide el disidente. Una promesa que debe ser “con la ciudadanía que está siendo oprimida, que no tiene libertades, que no tiene democracia”, insiste Fariñas.
La jugada del régimen con la llamada de un ‘falso’ Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, supuestamente invitándole a Bruselas para hablar sobre la violencia contra los opositores, hizo que el opositor levantara su ayuno pasado 12 de septiembre. Lo que inició siendo una trampa, terminó convirtiéndose en una realidad, por lo que el opositor ha asegurado que a los Castro “el tiro le salió por la culata.”
Además, había circulado una web que intentaba plagiar a la del organismo europeo en la que se publicaba que se había refrendando la ‘Enmienda Fariñas’, que tendría en cuenta la represión del régimen de los Castro dentro del mencionado pacto entre la UE y la isla. Ninguna de las dos cosas resultó ser cierta y ambas acciones están siendo investigadas, según aclara Fariñas durante su encuentro de ayer con EL MUNDO antes de viajar a la capital europea.
“El objetivo era que yo no me muriera y que dejara la huelga”, dice el líder del Foro Antitotalitario Unido (FANTU), aunque reconoce que fueron “ingenuos” porque nunca pensaron que el régimen pudiera atreverse a hacer algo así.
“Pienso que ellos estaban en la disyuntiva de dejar morir a un Premio Sajarov con todo el coste político que eso hubiera implicado”, subraya el disidente. “Ellos están tratando de alejar el momento en el que tengan que sentarse con la oposición“, añade.
Siendo merecedor de un Premio Sajarov puede acudir al Parlamento Europeo siempre que quiera, por lo que Fariñas y una delegación del OCDH se reunirán durante toda esta semana con distintos bloques políticos y con miembros de las comisiones de Derechos Humanos, Seguridad y Defensa y Asuntos Exteriores, además de acudir al Consejo de Europa en Estrasburgo.
El fin de todo este periplo es “sensibilizar de que a este acuerdo que se ha logrado con Cuba le faltan cosas“, expone Fariñas. Siendo la carencia principal: “Períodos de tiempos concretos de cumplimiento por parte del Gobierno cubano con respecto a los derechos humanos”.
Y entre esos límites temporales destaca los siguientes puntos que en su opinión deben cumplirse: “Cuándo [el régimen] va a poner en libertad a los presos políticos, cuándo va a cambiar la Constitución para que los delitos de conciencia dejen de serlo, cuándo va a cambiar el código penal, cuándo la ley electoral, cuándo va a permitir que los partidos que no son el Partido Comunista de Cuba puedan inscribirse legalmente, cuándo se van a parar las golpizas [palizas]…”
El OCDH ha elaborado un documento que hará llegar a las instancias europeas reclamando precisamente que se empleen mecanismos específicos para asegurar que el Gobierno cubano respeta los derechos humanos. Un aspecto que sí recoge el nuevo acuerdo bilateral entre la UE y Cuba -cuya aprobación fue propuesta formalmente por la Comisión Europea a los Estados miembros a finales de septiembre, pidiendo también la derogación de la restrictiva posición única existente con anterioridad- pero que “adolece de un compromiso concreto”, en opinión del disidente cubano.
“Es importante aprovechar este momento en el que hay un deterioro económico fuerte del Gobierno cubano para imponerle pautas de tiempo de cuándo va a comenzar a cumplir con las declaraciones de los derechos humanos”, puntualiza el dirigente del FANTU, en referencia a que si no se respeta este aspecto necesario en la isla, la UE debería congelar cualquier ayuda monetaria al régimen.
Con información de: El Mundo