Acribillan a 1er Secretario del PCC en Holguín, Joel Queipo Ruíz, por llamar mercenarios y gusanos, a los jóvenes de El 4tico

El post de Joel Queipo Ruíz pretendía cerrar filas. Terminó, en cambio, dejando un registro público difícil de borrar: el de un dirigente hablando en nombre del pueblo mientras el pueblo, en masa, le responde que no lo representa.

Una publicación en Facebook atribuida a Joel Queipo Ruíz, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en Holguín, circuló durante las horas posteriores a la detención de Ernesto y Kamil, integrantes del proyecto El 4tico, y provocó un rechazo masivo entre miles de internautas cubanos.

El texto —compartido desde su perfil y replicado en cadenas de militantes sociocomunistas— adopta un tono de acusación directa ya conocido: califica a los jóvenes como “traidores”, “invasores”, “asalariados”, y sitúa su trabajo dentro de una supuesta agenda de “intervención militar”, “manuales imperiales”, “articulados y organizados” y… ¿adivinen? “¡Pagados por el Imperio”.

No es este un post aislado: reproduce una matriz discursiva conocida, con palabras clave y emojis reiterados, que ya se hemos visto en publicaciones previas de cuadros políticos y perfiles afines dentro de la isla cada vez que tienen que “decir” —entiéndase atacar— algo que no les conviene aparezca y se vea en las redes.

El contenido del “Primer Secretario” no nace como reflexión personal, sino como pieza de una coreografía digital. Según diversas verificaciones de perfiles y patrones de interacción, el mensaje aparece primero en el muro de Rafael Hernández Aguilera, activista oficialista holguinero —entiéndase ciberclaria— con una red de seguidores (164 mil) construida a partir de orientaciones orgánicas: militantes del PCC, cuadros de la UJC y trabajadores de centros estatales que reciben indicaciones de seguimiento e interacción. El mismo Estado que denuncia “campañas articuladas desde EE. UU.” es el que despliega, con disciplina y sincronía, una campaña de amplificación interna.

El momento elegido por esta ciberclaria no pudo ser peor. La detención de los jóvenes de El 4tico ha generado un rechazo amplio y transversal. No solo se multiplicaron las muestras de apoyo dentro de Cuba y la diáspora de gente que pudiéramos calificar como “normal”; también hubo pronunciamientos públicos de la Embajada de Estados Unidos en La Habana y de congresistas como Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez.

Y si el ruido llegó hasta ellos, es muy probable que Marco Rubio y el propio Donald Trump hagan referencia al caso en breve.

Pero… ¿cumplió su objetivo el post del “Primer Secretario? ¡Para nada!

Más allá de algún entusiasta de turno que le comentó y dejó, apenas, una consigna —que ya sabemos neuronas para articular un pensamiento coherente tienen pocas y megabytes menos— el post de Queipo Ruíz no apaciguó ni demostró nada; contribuyó a una escalada de rechazo, donde lejos de desactivar el foco, lo concentró. Gente que probablemente ni supiese que El 4Tico existía, se enteró por él que estaban presos; y si él los atacó, es obvio para cientos de miles que algo bueno estaban haciendo.

Ya sabemos que la llamada “batalla en las redes” la tienen perdida esta gente. Entre la falta de argumentos, corriente eléctrica, internet, y deseos de seguirles el juego, cada día son menos los que se prestan para la mascarada oficialista, y por eso podemos ver cómo la reacción fue inmediata y masiva en el mismo post de Queipo Ruíz; uno que, ténganlo por seguro, no tiene un asiento reservado en el avión para cuando le haga falta.

A partir de un listado casi completo de los comentarios vistos en la publicación de Queipo Ruíz —que reproduce una muestra muy amplia del hilo— se realizó un conteo manual y categorización básica en tres grupos: comentarios de rechazo a la publicación y apoyo a El 4tico; comentarios de apoyo al post y a la línea oficial; y comentarios neutros o ambiguos.

El resultado es contundente. De un universo que supera holgadamente el millar de intervenciones, más del 94 % se ubica en rechazo explícito al mensaje del primer secretario y en defensa de los jóvenes detenidos. El apoyo a la publicación oficial no llega al 5 %. El resto corresponde a mensajes irrelevantes o sin posición clara. O mensajes violentos, racistas, ofensivos, que no fueron contabilizados por la IA.

Ese dato coincide, además, con la percepción expresada por los propios usuarios dentro del hilo. Varios comentarios señalan explícitamente que “más del 95 %” de las respuestas son desfavorables al post. La cifra no es una exageración retórica: se sostiene al revisar el contenido uno a uno.

Entre los comentarios de rechazo, hay patrones claros. Estos se limitan casi siempre a consignas breves, llamados a “mano dura”, referencias abstractas a la “invasión” o la “traición”, y un lenguaje deshumanizante —“alimañas”, “gusanos”— que evita cualquier discusión sobre hechos concretos. No hay refutación de argumentos, no hay pruebas de financiamiento, no hay referencias específicas a delitos tipificados. Solo etiquetas.

image 10
Acribillan a 1er Secretario del PCC en Holguín, Joel Queipo Ruíz, por llamar mercenarios y gusanos, a los jóvenes de El 4tico 7

Sin embargo, al contrario de aquellos que son de apoyo basados en consignas, en los comentarios críticos al “Primer Secretario” abundan los textos largos, argumentados, que desmontan punto por punto el discurso oficial. Al menos diez ejemplos ilustrativos lo muestran con nitidez:

Saily González Velázquez denuncia la difamación como único recurso del poder y afirma sentir vergüenza de compartir patria con quien justifica abusos, y orgullo de hacerlo con los jóvenes de El 4tico.

Rolando González subraya que los muchachos no están presos por delitos, sino por usar una cámara y una voz, y llama a no ceder al miedo.

Daniel Alejandro Portelles Leyva enmarca el caso dentro del éxodo juvenil masivo, la falta de futuro y la desconexión total entre el PCC y la juventud.

Miguel Pita Mekin recuerda que la propia Revolución se financió desde el extranjero y pregunta dónde está el delito concreto de los detenidos.

Carlos Luis Martínez acusa al dirigente de no representar al pueblo y define el encarcelamiento como pánico del poder, no fortaleza.

Maite Rodríguez señala que la detención los ha hecho más conocidos y que ahora sus denuncias circulan por todo el mundo.

Lianet Samón resume el núcleo del conflicto: para el poder, discrepar equivale a ser financiado; esa lógica, dice, define a una dictadura.

Vi Martínez reproduce íntegramente la declaración de Kamil desde la detención, subrayando el carácter arbitrario del arresto.

Yarina González afirma que los jóvenes dicen la realidad que el gobierno intenta ocultar y que caerán quienes hoy reprimen.

Guillermo Cruz Espinosa desmonta la retórica de “asalariados” y recuerda que criminalizar la crítica es traicionar a la patria, no defenderla.

En el fondo, el episodio confirma un patrón histórico. En Cuba, cada vez que un grupo de jóvenes articula un discurso propio, el poder responde con el mismo libreto: acusación de mercenarismo, apelación al enemigo externo, y criminalización preventiva. Ocurrió con los estudiantes en otras etapas, ocurrió con los artistas del 27N, ocurrió con quienes lideraron la protesta digital contra el tarifazo de ETECSA. Y vuelve a ocurrir ahora.

La paradoja es evidente. La publicación que pretendía desacreditar a El 4tico terminó por multiplicar su alcance. Muchos comentaristas reconocen que conocieron el proyecto precisamente a partir de la detención y del post de Queipo Ruiz. El intento de escarmiento se convirtió en altavoz. El poder, una vez más, mostró poca inteligencia política: al llamar “traidores” a dos jóvenes con una cámara, y los colocó en el centro del debate nacional e internacional.

La historia cubana ofrece un dato que el aparato ideológico parece olvidar y que demuestra la poca madurez política y conocimiento socio-cultural del que adolecen: los cambios sociales en Cuba nunca los iniciaron los burócratas satisfechos, sino los jóvenes incómodos. Desde los mambises hasta las generaciones universitarias del siglo XX, la ruptura siempre vino de quienes no aceptaron el guion heredado. En 2026, ese impulso vuelve a aparecer, esta vez en un cuartico, con un teléfono, una cámara y una audiencia que ya no se deja asustar tan fácilmente.

Lo que revelan los comentarios no es solo apoyo a dos muchachos detenidos. Revelan una grieta generacional profunda, una pérdida casi total de autoridad moral del discurso oficial y un agotamiento visible del lenguaje de plaza sitiada. Cuando más del 90 % de las respuestas a un dirigente provincial son de rechazo frontal, el problema ya no es “una campaña enemiga”. Es una desconexión estructural entre poder y sociedad.

Otro grupo de jóvenes, los del proyecto Fuera de la Caja Cuba – que parece muy bien ser una respuesta al oficialista Cuadrando la Caja, y de los que ya hablaremos – lejos de amedrentarse por lo ocurrido con sus “colegas” de El 4tico, sacaron una publicación que ya acumula 140 mil reproducciones.

Fuera de la Caja Cuba es un ejemplo muy veraz de lo que está ocurriendo en el país. Seis publicaciones apenas en su página de Facebook y ya acumulan casi medio millón de views.

No sé, pero tal vez Joel Queipo Ruiz —o Ruin— debería tomar nota de ello.

Por cierto, si desea denunciar el post del “Primer Secretario” en Facebook, solo debe seguir estos pasos:

Leave a Reply

Discover more from Últimas noticias de Cuba y de los Cubanos por el Mundo

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading