Historia de la devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre
Alrededor de 1612 ó 1613, unos campesinos que habían ido a por sal se encontraron con una imagen de la Virgen flotando sobre las aguas de la bahía de Nipe. Dichos campesinos son conocidos como “los tres Juanes”. La imagen llevaba un cartel en el que se leía: “Yo soy la Virgen de la Caridad”. La imagen fue trasladada al pueblecito de Barajaguas. Años más tarde la trasladaron a la Parroquia del Cobre. De ambos lugares desaparecía y volvía a ocupar el mismo sitio. El pueblo entendió que quizás la Virgen quería dar a entender con estas desapariciones y apariciones que quería estar en otro lugar. Una niña llamada Apolonia decía que la veía en la montaña del Cobre… El pueblo, después de haber orado, contempló una noche en ese mismo lugar un gran resplandor, con gran preocupación. Al asumir que la Virgen deseaba estar en ese monte, le hicieron una pequeña ermita donde la trasladaron y donde se encuentra actualmente en el Santuario Nacional.
El Santo Padre Benedicto XV la proclamó Patrona de Cuba a petición de los Veteranos de la Guerra de la Independencia el 10 de mayo de 1916. Desde los primeros tiempos se le honró bajo el título de Nuestra Señora de la Caridad a cuyo amparo los fieles acuden en oración.
En 1977, el Papa Pablo VI eleva a la dignidad de Basílica al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
La Virgen de la Caridad fue coronada por el Papa Juan Pablo II como Reina y Patrona de Cuba el 24 de Enero de 1998, durante la Santa Misa que celebró en su visita apostólica a Santiago de Cuba.
El 28 de agosto de 2014, el Papa Francisco presidió un encuentro de oración, para el acto de colocación de una copia de la Virgen de la Caridad del Cobre en los jardines vaticanos.