La vida es un Carnival

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Protesta en Miami por los derechos de los cubanos|diariodecuba.com
Protesta en Miami por los derechos de los cubanos|diariodecuba.com

Por estos días, la apasionada controversia suscitada en torno a la empresa de cruceros Carnival me recordó esa canción de la inmortal Celia Cruz, “La vida es un carnaval”. Una desatinada decisión de esa compañía desató las críticas de la comunidad cubanoamericana, tanto entre aquellos a los que no les interesaba por ahora viajar a la Isla, como de quienes acostumbran hacerlo aunque en su mayoría prefieren la vía aérea.

La explicación es sencilla: defienden un derecho inalienable y universal. El de entrar libremente a su país de origen sin pedir permisos, cuando lo prefieran, por el medio que quieran y por el tiempo que deseen. El hecho de que Carnival se plegara inicialmente a la demanda del Gobierno cubano, al negarse a trasportar pasajeros de ese origen en sus viajes a la Isla, fue la última gota que llenó una amplia copa de abusos comerciales y violaciones legales de los derechos de la diáspora cubana. Lo que hizo más lacerante este último insulto fue la pretensión de aplicar, esta vez de forma extraterritorial, las restricciones de viaje a los nacionales residentes en el exterior.

Algunos de los abogados y gerentes de la empresa fueron incapaces al inicio de entender la situación, y probablemente la interpretaron en clave política: “son esos pocos que se oponen al deshielo entre ambos países”. Su ignorancia los condujo a desinformar a los altos ejecutivos de la empresa sobre lo que estaba en juego.

Juez federal escucha argumentos preliminares en el proceso contra Carnival|CPEM
Juez federal escuchó argumentos preliminares en el proceso contra Carnival | CPEM

Al negarse a vender boletos a personas de origen cubano, Carnival violaba la Ley de Derechos Civiles de 1964 que establece que no se puede negar hospedaje —los cruceros no son solo medios de transporte, sino también hoteles flotantes— a una persona por razón de su pertenencia a un grupo determinado. Carnival había cruzado una línea roja. Había insultado no solo a los cubanoamericanos sino a cualquier grupo social —judíos, negros o incluso musulmanes y cualquier otro— que pudiera ser objeto de discriminación en el futuro.

Los cubanos no estaban solos. La ley internacional (Artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos), la citada legislación de EEUU y la solidaridad de otros grupos potencialmente vulnerables estaban de su lado. La empresa cambió su postura y anunció que recomenzaría la venta de boletos a personas de origen cubano y aplazaría la salida de sus viajes hasta que el Gobierno de la Isla autorizara su entrada al país.

Pocos días después, el Gobierno cubano anunció que permitiría viajar en barcos de pasajeros y mercantes a aquellos cubanos que tuvieran el permiso de entrada para visitar el país en que nacieron. En dos palabras: se replegó. La industria turística, que aporta considerables ingresos al Estado, tiene un déficit de decenas de miles de habitaciones. Los cruceros le traen mercado y aportan su hospedaje.

Sin duda es legítimo celebrar la rectificación corporativa de Carnival y el repliegue político del Gobierno cubano. Pero falta un detalle adicional.

A diferencia del avión —que es exclusivamente un medio de transporte del que los pasajeros tienen que descender con una visa para que la nave sea serviciada y no se imponga una multa a la empresa— los cruceros son un hospedaje flotante y sus inquilinos no están obligados a bajarse del barco. Pueden permanecer a bordo si así lo prefieren. Un barco es considerado territorio de la nación bajo cuya bandera navegan aun cuando estén en aguas y puertos de otro país. Las autoridades portuarias tienen derecho a objetar solo aquellas actividades del navío que provoquen la contaminación de las aguas o medio ambiente natural.

Aunque resulte aparentemente ilógico desde el punto de vista económico, si un cubano desea comprar su boleto sin tener el permiso de entrada a la Isla —porque el régimen en Cuba se lo ha negado—, debería comprarlo bajo el entendido de que no bajará de la nave al llegar a puertos cubanos. Si en territorio de EEUU se le negara adquirir el “hospedaje a bordo” en esas condiciones se continuaría la violación de sus derechos por razones discriminatorias.

No dudo que, entre los cientos de miles a los que por todas estas décadas se les ha negado la entrada al país en que nacieron, haya algunos que deseen ver de cerca su ciudad natal aunque sea desde un camarote. Si eso es lógico o no, si son cinco o cinco mil los que desean ejercer ese derecho, esa debe ser su decisión personal. La empresa de cruceros no debiera negarse a venderle hospedaje a bordo por no tener un permiso de entrada a la Isla.

La empresa Carnival nunca fue “el enemigo” aunque inicialmente se alineara —por ignorancia y/o petulancia de algún asesor despistado— con aquel. El enemigo de los derechos de la diáspora cubana es el régimen que existe en la Isla. Y la prohibición de viajar por mar al país en que se nació es solo uno de los múltiples abusos vigentes.

La determinación e inteligencia colectiva desplegada exitosamente para enfrentar este insulto, habría ahora que extenderla al largo pliego de demandas de los cubanos radicados en el exterior: persistencia de los permisos de entrada bajo otro nombre (pasaporte “habilitado”); costos inverosímiles de trámites consulares, pasajes y comunicaciones; arbitrariedades en el trato de inmigración y aduanas; insensibilidad y maltrato de representantes consulares ante tragedias humanas (como es el caso con el actual éxodo) y una lista interminable de otros atropellos.

A menudo hay cubanos que desde el exterior se preguntan por qué los que viven en la Isla no se manifiestan de forma masiva para reclamar sus derechos. Sin embargo, es hora de que los que ahora viven en países con libertades democráticas, se pregunten también cuándo van a organizarse y movilizarse a escala internacional para defender sus derechos específicos como diáspora cubana. Si inspirados por esta victoria parcial con el tema de los viajes en cruceros eso comenzara a ocurrir, se abriría la posibilidad de alcanzar triunfos de mucha mayor envergadura en este campo.

Juez federal escucha argumentos preliminares en el proceso contra Carnival

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Juez federal escucha argumentos preliminares en el proceso contra Carnival|CPEM
Juez federal escucha argumentos preliminares en el proceso contra Carnival|CPEM

(EFE).- Una jueza federal de Florida escuchó hoy los argumentos preliminares en el proceso por la demanda por discriminación entablada por dos viajeros cubano-estadounidenses contra la compañía Carnival, a quienes la firma les negó la compra de billetes (pasajes) para un crucero a Cuba.

La demanda fue planteada semanas atrás por Amparo Sánchez y Francisco Marty, dos pasajeros de origen cubano a quienes les negaron pasajes a Cuba en la nueva ruta de Carnival a la isla debido a la legislación cubana que prohíbe a los nacionales de ese país entrar por mar.

En su demanda los viajeros esgrimen que la compañía debía permitir a los cubanos embarcar, aunque la decisión final sobre la entrada en el país le corresponda a las autoridades cubanas.

En la audiencia celebrada en Miami (Florida), la defensa legal de Carnival se refirió a la comunicación de esta semana, en la que anunciaron que las reservas de billete para viajar a Cuba en sus barcos están disponibles a todos los viajeros, independientemente de nacionalidad.

La compañía destacó nuevamente hoy ante la magistrada Marcia Cooke que si las autoridades de Cuba no permiten el embarque de cubano-estadounidenses en su “histórico viaje inaugural” el próximo 1 de mayo, retrasarán el comienzo de los viajes al país caribeño.

No obstante, ante el pedido de la parte demandante de poner por escrito esta promesa, la compañía se negó bajo el argumento de que no resultaba necesario y que al aceptar a cualquier viajero cumplían con la normativa de Estados Unidos de no discriminar, según explicaron a EFE abogados de los demandantes.

“Una declaración en la prensa no es una declaración legal”, dijo a EFE Robert Rodríguez, uno de los abogados de la parte demandante, quien añadió que la discriminación en este caso prosigue dado que cuando el viajero cubano-estadounidense llegue al puerto de Cuba “no van a poder bajar”.

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Las protestas de cubanos y cubanoamericanos han sido activadas por el caso de Carnival|14/2

“Todo el mundo puede disfrutar de la experiencia cubana, menos el cubano-estadounidense que se tiene que quedar en el barco”, esgrimió Rodríguez, quien insistió en que este viajero, que también pagó un billete por embarcarse y hacer paradas en tierra, recibe un trato “completamente distinto”.

El barco Adonia, que zarpará de Miami, hará en su crucero a Cuba escala en La Habana, Cienfuegos y Santiago.

La jueza deberá tomar una decisión antes del 1 de mayo respecto del pedido de los demandantes, que solicitan que por vía judicial se prohíba a Carnival viajar a Cuba el 1 de mayo hasta que las autoridades cubanas modifiquen su política de llegadas por mar para viajeros nacidos en Cuba.

Parte del exilio cubano acusó a Carnival de discriminación por su posición original de no permitir viajar a cubanos e incluso el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, pidió a la compañía que reconsiderase su decisión.

De no mediar inconvenientes, Fathom tiene previsto iniciar este 1 de mayo su ruta de cruceros de Miami a Cubaen el barco Adonia, con capacidad para 704 pasajeros.

Carnival es la primera empresa que ha obtenido el permiso para abrir una línea de cruceros a Cuba con salida desde Estados Unidos, en el marco de la normalización de relaciones entre ambos países.

¡JUSTO DERECHO! Exilio pide a Cuba cambiar ley de viajeros

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635966927982225382w(EFE).- El Movimiento Democracia instó hoy al Gobierno cubano a derogar el decreto que prohíbe a los cubanos salir y entrar por mar de su país y anunció una flotilla de protesta para el 1 de mayo, cuando zarpará el primer crucero de EEUU a Cuba en 50 años.

Ramón Saúl Sánchez, presidente de este grupo del exilio, pidió hoy al Gobierno cubano cambiar el decreto presidencial de 1999, después de que la compañía de cruceros Carnival anunció este lunes que finalmente va a vender pasajes a cubanos y cubano-estadounidenses tras haber enfrentado protestas y una demanda colectiva de esa comunidad porque en principio se plegó a la norma cubana.

En principio, la flotilla del Movimiento Democracia estaba planeada como parte de las manifestaciones contra Carnival, a la que acusó de discriminar a los cubanos, pero ahora busca enviar un mensaje al Gobierno de Raúl Castro.

Fathom, una nueva línea de Carnival, tiene previsto inaugurar una línea de cruceros por varios puertos de Cuba el próximo 1 de mayo, en el que ahora sí podrán viajar cubanos. En una conferencia de prensa, Sánchez, que calificó de “valiente” la decisión de Carnival, señaló que espera una muestra de cambio del Gobierno cubano.

“Sería un primer paso positivo de Cuba“, agregó el activista, que también se refirió a su situación migratoria en Estados Unidos. El pasado viernes, Sánchez supo que las autoridades migratorias estadounidenses rechazaron la solicitud de residencia que presentó hace 14 años y lo instaron a abandonar el país donde vive desde que abandonó Cuba hace 49 años.

Sánchez aseguró que se trata de una decisión “errónea y política” que ocurrió justo cuando él estaba promoviendo las protestas contra Carnival y también la “Flotilla de la Libertad”, que el sábado pasado lanzó 88 luces de bengala a unos 20 kilómetros de la costa cubana por cada uno de los presos políticos en la isla.

Cubano sostiene un cartel este martes en una manifestación frente a las oficinas de cruceros Carnival en Miami|martinoticias.com
Cubano sostiene un cartel en días pasados en una manifestación frente a las oficinas de cruceros Carnival en Miami|martinoticias.com

Entre tanto, Wilfredo Allen, uno de sus abogados, de un grupo de diez que lo están representando de manera gratuita, dijo que la negativa puede tener motivación política, pues ocurre 14 años después de haber solicitado la residencia y en medio de ambas protestas.

Allen precisó que se trata de un caso administrativo que fue negado y que tienen tiempo de responder hasta el próximo 7 de mayo, ya sea pidiendo una moción para que reconsideren el caso, para reabrirlo o presentando otro caso.

Mientras tanto, Sánchez está en el país como “indocumentado“, y aunque podría ser arrestado en cualquier momento, Allen dijo que él no representa una prioridad para las autoridades migratorias.

“Tenemos preguntas acerca del momento peculiar de la decisión del Gobierno de (el presidente Barack) Obama para denegar la petición del señor Sánchez”, expresaron hoy en un comunicado los congresistas de origen cubano Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen.

Ambos congresistas por Florida recordaron que Sánchez es un “abierto crítico” a algunos aspectos de las políticas de Obama hacia Cuba y cuestionaron que reciba hasta ahora una respuesta, después de 14 años de haber formulado la solicitud.

Por otro lado, el Frente Nacional de Resistencia Cívica “Orlando Zapata Tamayo” también mostró hoy su solidaridad con Sánchez, y responsabilizó a Obama de la negativa de la solicitud.

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