Ante más de 19 000 personas en el Reykjavík, Islandia, Justin Biebersalió a la escena usando un pullover con la imagen del guerrillero argentino Ernesto “Che” Guevara durante un concierto el pasado 9 de septiembre
Un artículo titulado “Fuck You Justin Bieber” publicado en grapevine.is se muestra como la mayoría de sus fans en Reykjavík se sintieron decepcionados por su mala actuación.
El documental “El Papa Francisco, Cuba y Fidel“, del periodista y escritor italiano Gianni Miná, será exhibido durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano que se realizará en diciembre próximo, en La Habana
Nicolás Márquez es abogado, periodista y analista político, oriundo y residente de la ciudad costera de Mar del Plata, en Argentina. Pero ante todo, Márquez es escritor.
Tapa del libro de Nicolás Márquez, “El canalla”. (HACER)
Quizás impulsado por el aire fresco del mar que se respira en esa ciudad, Márquez escribió “El canalla, la verdadera historia del Che”, en donde rescata al hombre debajo del mito, al argentino detrás del latinoamericano y al homicida por sobre la figura del hombre justo.
Márquez habla pausado y posee un léxico y una oratoria envidiable, propia de quien se ha sumergido en interminables debates en todos los espectros de la política. Su libro ha generado viscerales críticas pero también agradecimientos de quienes lo ven como el responsable de desenmascarar la verdadera figura del amado y odiado Ernesto Che Guevara.
A principios del mes de agosto lanzó la tercera edición de su libro, con presentaciones en Buenos Aires y en Rosario.
¿Por qué el mito del Che sobrevive a las verdades documentadas?
La izquierda posee emociones fuertes e ideas débiles, y no tiene reparo en sacrificar la lógica y la verdad documentada ante las ensoñaciones utopistas. A la izquierda se la juzga no por sus resultados (confirmadamente desastrosos) sino por sus objetivos, presuntamente nobles, consistentes en “salvar a los pobres del mundo”.
En el imaginario colectivo queda esto último del Che, no la gente que fusiló y masacró sino la supuesta entrega que tuvo para con los “los desdichados de la tierra”.
¿Qué es lo que más le asombró al estudiar al Che Guevara?
Ernesto Che Guevara: “No soy Cristo y filántropo, soy todo lo contrario de un Cristo, lucho por las cosas que creo con toda las armas a mi alcance y trato de dejar muerto al otro”.
Lo que más me asombró, a diferencias de otros libros que hice, fue lo fácil que me resultó destruir al mito.
Más allá de recurrir a numerosas biografías y fuentes diversas, es el propio Che Guevara, en sus memorias, diarios personales y obras completas quien reconoce todas y cada una de sus felonías.
En efecto, él mismo cuenta los detalles de cada uno de los fusilamientos que él personalmente practicó y también anota el desdén que sentía por todo aquel que disentía con sus delirios ideológicos. Es decir, para derribar el mito del Che no hay mejor fuente que leer al propio Che.
¿Cómo describiría brevemente al Che Guevara? ¿Y por qué lo llama usted el canalla?
Era un hombre con una interesante cultura general pero con muy poca cultura política, que tenía rasgos temerarios, crueles, voluntaristas, desafiantes y era un sujeto propenso a tomar decisiones extremas y desaforadas.
Era además una persona doliente, sin paz interior, siempre dispuesto a ir a una guerra que él mismo le había desafiado al mundo, que era un lugar que a él le resultaba hostil e insoportable. Es por ello que siempre tuvo propensión al suicidio. Pero no a un suicidio convencional, sino a un suicidio épico, espectacular, novelesco. Él siempre soñó con una muerte “fuera de serie” y así murió.
Respecto a “El canalla”, es un juego de palabras que usé para despertar la atención del lector. “Canalla” se le dice en el folklore futbolístico argentino a los simpatizantes del club Rosario Central, pero a la vez conforme la Real Academia Española, canalla significa “hombre ruin y despreciable”, y el Che a la vez era hincha de este club y además su perfil encajaba con esta definición.
¿Cuál es el mito más famoso alrededor de este personaje?
El famoso y replicado retrato de Ernesto Che Guevara. (Wikipedia)
Se lo tiene como el buen samaritano que peregrina por el mundo tratando de salvar a los postergados y que en dicha causa fue asesinado. Es una suerte de mito “crístico”, puesto que se lo asimila a la generosidad extrema de aquel que predica el bien y se inmola para redimir al mundo.
La diferencia es que Cristo —más allá de toda connotación teológica o religiosa— no mató a nadie y predicó la tolerancia, el amor entre los hombres, promovió determinadas reglas de convivencia básicas, como respetar la propiedad privada (no codiciar bienes ajenos o no robarás), no mentir, no matar, y amar al prójimo.
El Che predicaba textualmente “el odio como factor de lucha”, y sus muertes por él mismo perpetradas se cuentan en decenas.
Él mismo escribió en julio de 1956: “No soy Cristo y filántropo, soy todo lo contrario de un Cristo, lucho por las cosas que creo con toda las armas a mi alcance y trato de dejar muerto al otro”. Sin embargo, sus desinformados feligreses levantan al Che como si fuese una suerte de profeta contemporáneo.
¿Ves una tendencia a que el mito se vaya desintegrando, o está cada vez mas firme?
En los años 70 el Che era visto de una manera bastante fiel a la real, la del guerrillero intransigente. Este modelo inspiró a las FARCen Colombia, al ERP en Argentina, al MIR en Chile, a Sendero Luminoso en Perú y así sucesivamente a otras guerrillas de la región.
Ya en los años 80 el mito comenzó a deformarse, y de ser ese pretendido justiciero de acero pasó a ser una estampa del marketing, una suerte de logotipo comercial para consumo masivo de progresistas que viven y disfrutan de las bondades del capitalismo pero que, como se sienten culposos, llevan la efigie del Che en su protector de pantalla del celular o como banderín en el espejo retrovisor de su automóvil.
Creo que el mito es cada vez más fuerte y frecuente pero cada vez más alejado del Che Guevara real.
¿Qué dice sobre nuestra cultura latinoamericana el hecho de que haya muchísima fascinación por una persona que acepta ser un matón, como el Che?
¿El Che vive? (Wikipedia)
No es un problema sólo de Latinoamérica sino de Europa, Asia y África. Pero hoy el Che es un estandarte de las movilizaciones populares en sus diferentes versiones y manifestaciones.
Cabe tanto en un acto del Partido Comunista como en una cancha de fútbol; en un concierto de los Rolling Stones, como en una marcha ecologista; en una manifestación obrera, o como cuadro decorativo de un restaurante elegante de cualquier barrio acaudalado de una capital occidental.
El Che hoy es una suerte de fetiche que emana cierta rebeldía simpática a la cual se le suma su rostro fotogénico con rasgos atractivos, y que el grueso de quienes lo observan lo emparentan enseguida con las “causas justas”.
¿Por qué hay tan pocos fans del Che que deciden realmente mudarse a Cuba y vivir su proyecto?
El Che creó un campo de concentración para castigo de homosexuales en la península de Guanahacabibes y el 99% de los que levantan el pabellón igualitario no tienen la más mínima idea.
Porque es un fanatismo superficial, bien propio de los idiotas útiles que exhiben el banderín del Che Guevara sin mayor compromiso que la exhibición misma.
Son meros guevaristas de redes sociales que pretenden manifestar alguna disconformidad con un mundo que les ofrece una vida muy superior a la que le ofrecería el mundo que quiso el Che y que hoy se ve materializado en Cuba.
En el fondo, son fans, eso lo saben, y entonces sólo van a Cuba a hacer turismo de izquierda por una semana y luego vuelven a sus respectivos países de origen a seguir disfrutando de Internet y Coca-Cola.
Vale decir que los guevaristas del siglo XXI terminan siendo guevaristas testimoniales, cuyo testimonio no va más allá del simbolismo o del póster decorativo.
¿Cómo se explica que socialistas que están a favor del matrimonio igualitario adoren a un racista y homófobo como el Che, según tus propias descripciones en el libro?
Porque no lo conocen ni lo leyeron. El Che vive por que está muerto y lo que lo hace destacar en el mundo actual es precisamente que no pertenece a él. Es un anacronismo que para los desinformados socialistas actuales no representa absolutamente nada de lo que ellos pretenden promover en su cacareado reformismo cultural.
El Che creó un campo de concentración para castigo de homosexuales en la península de Guanahacabibes y el 99% de los que levantan el pabellón igualitario no tienen la más mínima idea de lo que eran aquellos confinamientos guevaristas en Cuba.
Estos levantan a un ídolo de cartón y por lo único que algunos de estos activistas quizás estuvieron dispuestos a arriesgar su vida fue no por el foquismo revolucionario, sino por una línea de cocaína —vicio burgués que un asceta como el Che no hubiese dudado en castigar con la pena de muerte.
Ismail Kahraman, presidente del Parlamento turco, llamó a Ernesto Che Guevara “asesino” y “bandido”, al tiempo que criticó el interés de la juventud de su país en esa figura y el uso de su imagen en prendas de vestir, publicó Hürriyet Daily News. “Llevan las camisas con la imagen del Che Guevara. El Che era … Read more
Publicamente el director del Pérez Art Museum de Miami (PAMM), Franklin Sirmans, se disculpó por el “error” que cometió la institución al publicar en su tienda la venta de suvenirs con el rostro del fallecido revolucionario, Ernesto Ché Guevara.
Evo Morales, presidente de Bolivia, cuestionó este domingo que grupos de izquierdas pidieran la amnistía para Gary Prado Salmón, militar boliviano que en 1967 capturó al revolucionario Ernesto “Ché” Guevara.
El Pérez Art Museum de Miami (PAMM) levantó una intensa polémica en la comunidad cubana del sur de Florida al vender en su tienda un puzzle en tres dimensiones con la imagen del revolucionario Ernesto “Che” Guevara, aunque fue retirado el lunes
diariodecuba.com.- No era el destino de “Benigno” morir en el exilio. Podía haber seguido viviendo en Cuba rodeado de honores y de leyendas, particularmente la de haber sido uno de los pocos sobrevivientes de la guerrilla del Che en Bolivia. Pero en 1996 prefirió escapar, dando a conocer, con ayuda de la socióloga Elizabeth Burgos, exmujer del filósofo y antiguo teórico de la revolución Régis Debray, un testimonio, Memorias de un soldado cubano. Vida y muerte de la revolución (Tusquets, Barcelona, 1997),publicado primero en francés bajo el título de Vie et mort de la révolution cubaine. Con ese libro, renegaba de una obra publicada poco antes, Los sobrevivientes del Che, también editada en Francia.
Su legado es doble, pues. Por un lado está (estuvo, mejor dicho) la glorificación de las aventuras guerrilleras, en Cuba, en el Congo y en Bolivia, de quien fuera su mentor (no el único), el Che Guevara. Algunos, por ejemplo el “biógrafo” tan complaciente del Che, el periodista deportivo Jean Cormier, intentan ya recuperar a Dariel Alarcón Ramírez. Yo siempre lo llamé Dariel, no Benigno, prefiriendo dirigirme al individuo, con todas sus contradicciones, más que al “héroe” que, voluntariamente, había bajado de su pedestal.
También está el hombre que recibió como “premio“, por parte de Fidel y Raúl Castro, el encargo de cumplir la función de jefe de Recursos Humanos de prisiones, supervisando, entre otras, la de Valle Grande, llena de presos llamados “comunes“. A ese hombre lo frecuenté poco. No tenía ganas de hablar con alguien que hubiera cumplido funciones tan represivas, que él hubiera preferido olvidar. La primera vez que nos encontramos, se lo dije claramente. No me guardó rencor por ello. Parecía casi aliviado de poder hablar de esas tareas que quería dejar atrás.
Prefiero referirme al otro “Benigno“, al que empezó poco a poco a quemar lo que antes había adorado, y me contó cómo el argentino iba a asistir a las ejecuciones en la fortaleza de La Cabaña. La primera vez fue en el pequeño restaurante que había montado en París. Al principio, no podía creerme lo que estaba escuchando. Por ello, le pedí que me lo repitiera ante una grabadora. Estas son sus palabras, publicadas en mi libro La cara oculta del Che, Madrid (Ediciones del Bronce-Planeta, Barcelona, 2008):
“En varias oportunidades el Che venía, sutilmente. Se subía a aquel muro. No era difícil subirlo porque tenía una escalera. Se acostaba boca arriba a fumar un habano y a ver los fusilamientos. Eso se comentaba en toda la soldadesca de La Cabaña. Los soldados míos me decían: ‘Cuando estábamos en el pelotón de fusilamiento, veíamos al Che fumándose un tabaco arriba en el muro’. Les daba fuerza a los que iban a disparar. Para aquellos soldados que nunca antes habían visto al Che, era una cosa importante. Les daba valor”.
Claro que “Benigno“, adoctrinado por el comandante en jefe, había participado en aquellas matanzas del año 1959, y de los siguientes años también, las que ordenaron los que aún siguen en el poder en Cuba, las que tanta gente hoy día prefiere olvidar. Pero, a posteriori sin duda, eso le produjo asco. Y tuvo el valor de denunciarlo. Como también denunció, sin que le prestaran la atención debida, a los que desde Cuba organizaron los asesinatos en Europa y en otras partes del mundo de los dignatarios bolivianos que, de una manera o de otra, eran considerados como responsables de la muerte de Ernesto Guevara en Bolivia, actos criminales conocidos como “la maldición del Che”.
Asimismo, a la par de otro agente arrepentido de la revolución, Andrés Alfaya, alias “Juan Vivés”, muerto también en su exilio francés, “Benigno” cuestionó la responsabilidad del castrismo en el trágico final de la Unidad Popular en Chile, que concluyó con la muerte, en circunstancias aún sin aclarar, de Salvador Allende. En sus Memorias de un soldado cubano, “Benigno” apuntaba, en lenguaje críptico: “Por eso considero que Allende fue más víctima de los cubanos que de los americanos: en el Chile de Allende los que mandaban eran prácticamente los cubanos, el Departamento América y gran parte de Tropas Especiales se encontraban en Chile en aquel periodo”.
¡Cuántos secretos se habrán llevado consigo! Los que confesó, sin embargo, nos ayudan a desenmascarar a todos esos míticos revolucionarios que no fueron más que unos vulgares asesinos.
Dariel Alarcón Ramírez fue calumniado y despreciado como pocos por el poder castrista, después de su “traición“, que lo llevó incluso a fraternizar, en su lucha contra los hermanos Castro, con su otrora enemigo acérrimo, el cubano exiliado Félix Rodríguez, uno de los exagentes de la CIA que capturaron al Che Guevara en Bolivia. Su foto desapareció de las imágenes expuestas en el Museo de la Revolución, en La Habana, tal como hiciera la propaganda estalinista con otros “renegados“. Mejor.
Ojalá que quede en la memoria esencialmente el examen de conciencia del hombre que se dio cuenta de sus “errores” (sus horrores) pasados, contribuyendo como pocos al establecimiento de la verdad, que nunca ha sido revolucionaria.
¡Que descanse por fin en paz el guajiro que no quiso más ser guerrero al servicio de una causa absurda!