#OPINIÓN | Y después de todo, ¿qué?
Ya han transcurrido más de cuatro meses de que el presidente Obama viajara a Cuba para dar un discurso, hacer un sketch televisivo con Pánfilo, almorzar en una paladar en la Habana Vieja y traer a la bella Soledad O´Brien para que le sirviera de anunciadora de lo que parecieron promesas electoreras.