El líder ‘light’, el caudillo malo y el profeta enardecido
Marco Rubio es el bueno. Tiene una cara juvenil de muchacho bondadoso que lleva la abuela a la terapia los sábados por la mañana. Es un líder light. Alguien que es seguido por un tipo de adhesión en la que no entra la fe incondicional. Es gentil y risueño.