El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una contundente advertencia este lunes, asegurando que Irán podría desaparecer en una noche en medio del conflicto con la República Islámica.
Durante una conferencia de prensa, el líder republicano además alertó que “esa noche podría ser mañana”, en clara referencia al plazo que le dio al régimen iraní para que reabra la vía fluvial clave del Estrecho de Ormuz.
“El país entero podría ser destruido en una noche y esa noche podría ser mañana por la noche”, expresó Donald Trump ante los medios de comunicación.
Asimismo, el mandatario estadounidense reiteró el ultimátum al régimen de Irán con el fin de llegar a un acuerdo próximamente.
“Tenemos un plan que prevé que todos los puentes de Irán serán destruidos a medianoche, mañana por la noche, que todas las centrales eléctricas quedarán fuera de servicio”, advirtió.
Trump agregó que estos ataques masivos podrían hacerse “en cuatro horas, si queremos”, al tiempo que recordó que el plazo vence a las 20:00 horas (00:00 GMT del miércoles) para que Irán acepte sus condiciones.
Trump ofreció detalles sobre los pilotos rescatados
De igual manera, el presidente de Estados Unidos detalló la operación militar que se ejecutó recientemente para rescatar a dos pilotos americanos de una caza F-15 estadounidense derribada el pasado viernes en Irán.

En ese sentido, el líder republicano precisó que en esta operación de rescate participaron más de 170 aeronaves militares de EE.UU., entre las que se incluyeron 21 aeronaves para recuperar al primer tripulante y 155 en la segunda misión, que permitió extraer al copiloto.
El componente militar para este rescate también integró cuatro bombarderos, 64 cazas, 48 aviones cisterna y 13 aeronaves de rescate. Trump precisó que dos aviones de transporte quedaron atrapados en la arena y tuvieron que ser destruidos para evitar que la tecnología cayera en manos iraníes.
Conflicto entre EE.UU. e Irán
Las palabras de Trump se producen en medio de un recrudecimiento del conflicto con la Irán, cuyo régimen ha sido acusado durante años de impulsar políticas desestabilizadoras en Medio Oriente, así como de financiar y respaldar grupos extremistas en la región. La administración estadounidense ha mantenido una política de presión máxima, argumentando que el gobierno iraní representa una amenaza no solo para sus aliados, sino para la estabilidad global.
En este contexto, el líder republicano también dejó entrever que las opciones militares no solo están sobre la mesa, sino que podrían ejecutarse sin previo aviso. “Sabemos exactamente lo que tenemos que hacer”, dijo, reforzando la narrativa de que Estados Unidos posee la capacidad logística y tecnológica para llevar a cabo ataques de gran escala contra infraestructura crítica iraní.
El conflicto entre Washington y Teherán no es nuevo, pero ha entrado en una fase más peligrosa en los últimos meses. Tras años de tensiones por el desarrollo nuclear iraní, sanciones económicas y enfrentamientos indirectos en territorios como Siria e Irak, el escenario actual refleja una escalada que amenaza con desbordarse hacia un enfrentamiento abierto.
El régimen iraní, por su parte, ha respondido con retórica desafiante, insistiendo en su soberanía y rechazando las presiones internacionales. Sin embargo, analistas advierten que la combinación de sanciones, aislamiento diplomático y amenazas militares podría empujar a una confrontación de consecuencias impredecibles.
A esto se suma el factor estratégico del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo. Cualquier interrupción en esta zona tendría un impacto inmediato en los mercados globales, lo que explica la firme postura de Washington frente a cualquier intento de bloqueo o control por parte de Irán.
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