La columnista del diario the Wall Street Journal, Mary Anastasia O’Grady, especialista en temas de américa latina, recomienda al Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, prestar atención a los venezolanos que luchan para quitarse el yugo cubano y afirmó que Raúl Castro debería estar dentro de las sanciones que impone la administración Trump.
Haciendo énfasis en la sublevación militar del pasado domingo, O’Grady afirma que todo el despliegue militar, así como la cacería de los rebeldes y los mensajes televisados, fueron ordenados por el régimen de La Habana.
Pero los venezolanos se emocionaron con el mensaje de los rebeldes y se informó de civiles reunidos en las calles para cantar el himno nacional en apoyo de la sublevación, algo con lo que no contaba la dictadura castrista.
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“Tillerson desafortunadamente, hasta ahora, parece estar tomando el mal consejo de sus ‘expertos’ del Departamento de Estado, los mismos burócratas que dirigieron la política de Barack Obama en América Latina”.
Ella cree que darle una “palmadita en la mano a Maduro” con sanciones personales, como hizo la administración Trump la semana pasada, “no cambiará el comportamiento de Castro, a quien solo le preocupan su petróleo venezolano y sus ganancias del narcotráfico. Para influir en Venezuela, Estados Unidos tiene que presionar a Cuba”, dice.
Recuerda que quemar banderas cubanas es ahora casi un pasatiempo nacional en Venezuela, porque los venezolanos comprenden el nexo entre su sufrimiento y La Habana. La infiltración de Castro, que comenzó hace más de una década con agentes encubiertos como cooperantes médicos y maestros, se extendió luego al control de las oficinas de cédulas y pasaportes de Venezuela, creando expedientes sobre cada “enemigo” del Estado.
Ahora el Ejército y la Guardia Nacional de Venezuela responden a generales cubanos, y las fuerzas armadas forman parte de una gigantesca operación de narcotráfico que trabaja con las FARC, el cartel más grande del hemisferio y antiguo agente de Cuba.
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O’Grady considera que cualquier estrategia internacional dirigida por Estados Unidos para liberar a Venezuela debe comenzar con el reconocimiento explícito de que Cuba es quien manda en Caracas, y de que el control de La Habana sobre la nación petrolera es parte de una estrategia regional más amplia.
Cita en ese sentido una reciente entrevista a Elizabeth Burgos, la ex-esposa venezolana del marxista francés Regis Debray. En su juventud, Burgos sirvió al castrismo, y trabajó por sus ideales en Suramérica, pero luego rompió con él.
Cuba, dijo la intelectual venezolana al periodista Hugo Prieto, no es “simplemente una dictadura”. Para el régimen, es un “proyecto político histórico” que busca “el establecimiento de un régimen de tipo cubano en toda América Latina”. Recordó que junto a Venezuela los cubanos han conquistado Nicaragua, Bolivia, Ecuador, y ahora van tras Colombia. “Las FARC, convertidas en un partido político y con todo el dinero del negocio de las drogas, pueden comprar en una elección todos los votos que quieran”, advirtió Burgos.
“El señor Tillerson está advertido”, termina diciendo Mary Anastasia O’Grady. “Castro no se detendrá hasta que alguien lo detenga. Para obtener resultados, cualquier sanción dirigida por Estados Unidos tiene que golpear los recursos en que La Habana se apoya para mantener la represión”.
Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de The Wall Street Journal