Casi 17 años debió esperar la familia de Scott Michael Johnson, quien tenía 26 años al momento del atentado que le arrebató la vida el 11 de septiembre del 2001, para que las autoridades pudieran confirmar su identidad. Una nueva técnica permitió extraer suficiente ADN de la muestra de un resto óseo, permitiendo su identificación.
Barbara Sampson, jefa forense, declaró al canal NBC que la “dedicación incansable” de su equipo hizo posible la identificación del joven, la víctima 1.642 en ser identificada tras el peor ataque terrorista registrado en la historia de los Estados Unidos, en el que cerca de 3.000 personas murieron.
LEA TAMBIÉN: Dieciséis años después del 11-S EE.UU sigue recordando a las víctimas
“En 2001, nos comprometimos con las familias de las víctimas a hacer lo que hiciera falta, el tiempo que hiciera falta, para identificar a sus seres queridos”, subrayó.
Avance
Johnson trabajaba para Keefe, Bruyette, & Woods en el piso 89 de la Torre Sur del World Trade Center, en Nueva York, donde terminaron abruptamente sus días tras el fatídico ataque, imborrable en el corazón de los estadounidenses y el mundo entero.
Sus padres y dos hermanos sufrieron la inesperada pérdida, y tras casi 17 años, recibieron la evidencia final sobre el deceso. Un avance en las técnicas para extraer y analizar las muestras de ADN permitieron obtener la confirmación de la identidad a partir de un resto óseo.
La identificación del joven analista ocurrió casi un año después de producirse la última identificación de una víctima, en agosto de 2017.
El mayor ataque terrorista de la historia estadounidense fue perpetrado por la organización terrorista Al Qaeda en el World Trade Center de Nueva York, en el Pentágono y cerca de Shanksville, en Pennsylvania. Aún quedan por identificar unas 1.100 personas.
Redacción Cubanos Por El Mundo