
Al principio de la película Matrix, cuya historia ha constituido el armazón del capítulo 5, el desprevenido protagonista, Neo, encuentra a Morfeo, que le pone frente al dilema que recoge el siguiente diálogo:
MORFEO: Supongo que ahora te sentirás un poco como Alicia cayendo por la madriguera del conejo. ¿Hm?
NΣO: Se podría decir que sí.
MORFEO: Puedo verlo en tus ojos. Tienes la mirada de un hombre que acepta lo que ve porque espera despertarse. Irónicamente, no dista tanto de la realidad.
¿Crees en el destino, Neo?
NΣO: No.
MORFEO: ¿Por qué no?
NΣO: No me gusta la idea de no ser yo el que controle mi vida.
MORFEO: Sé exactamente a lo que te refieres. Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está, como una astilla clavada en tu mente, y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mí. ¿Sabes de lo que te estoy hablando?
NΣO: ¿De Matrix?
MORFEO: ¿Te gustaría saber lo que es? Matrix nos rodea. Está por todas partes, incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana, o al encender el televisor. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.
NΣO: ¿Qué verdad?
MORFEO: Que eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio, naciste en una prisión que no puedes ni saborear ni oler ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia, no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Ésta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás.
Morfeo enseña a Neo una pastilla azul que tiene en la mano izquierda.
MORFEO: Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte.
Morfeo abre la palma de la mano derecha, que contiene una pastilla roja. La mira y sigue hablando.
MORFEO: Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos.
Neo se inclina hacia la mano derecha y coge la pastilla roja. Antes de tragarla, Morfeo le avisa:
MORFEO: Recuerda: lo único que te ofrezco es la Verdad. Nada más.
Neo se detiene un momento y traga la pastilla. Rehúsa las mentiras engañosas de Matrix, de la realidad virtual que le oculta la verdad amarga, y elige una vida difícil y peligrosa, pero verdadera.
CUIDADO CON LOS ECONOMISTAS Y SUS PASTILLAS AZULES
En cierto sentido, este libro es mi propia versión de la pastilla roja. Desde el primer capítulo te he formulado la siguiente pregunta: «¿Cómo consiguieron los gobernantes mantener su poder y seguir distribuyendo el superávit como les convenía, sin enfurecer a la mayoría de la población?».
La respuesta era: «A través del desarrollo de una ideología legitimadora que convencía a la mayoría de que los gobernantes eran gobernantes por derecho. De que así debían estar las cosas…».
Además, te he hablado sobre el clero que gestionaba la ideología dominante que legalizaba al señor, establecía su autoridad, convencía a las víctimas de la explotación de que no había explotación, de que el sufrimiento las llevaría al paraíso y de que querer lo que tenían los señores era un pecado.
Antes de la aparición de las sociedades de mercado, a finales del siglo XVIII, la ideología dominante siempre tenía forma religiosa. La desigualdad, el despotismo, la violencia de los que tenían el poder eran legalizadas como una situación natural por la gracia de Dios. Pero después del triunfo de los valores de cambio favorecido por las sociedades del mercado, la ideología dominante tomó la forma de… teoría económica.
Desde hace bastante tiempo, los manuales de economía, la forma dominante de la teoría económica, los suplementos económicos de la prensa y los comentaristas económicos que aparecen en los medios intentan convencernos de que los asuntos económicos son demasiado técnicos para que los simples mortales tengan una opinión sobre ellos (¡y cuánto mejor que los dejemos a los banqueros, a los tecnócratas, a los «expertos»!). Toda esta exposición sobre la economía recuerda al Matrix que describía Morfeo: una realidad virtual, una prisión para nuestras mentes cuyo objetivo es ocultarnos permanentemente la verdad amarga.
¿Qué verdad?
- La verdad de que los seres humanos hemos acabado siendo los esclavos de las máquinas que inventamos para que nos sirvieran
- La verdad de que, en lugar de que los mercados nos sirvan a nosotros los humanos, hemos acabado siendo nosotros no sólo sus sirvientes, sino también los esclavos de unos mercados impersonales e inhumanos.
- La verdad de que hemos construido nuestras sociedades de manera que algunos, muchos, nos recuerdan al Fausto sin Mefistófeles, y otros pocos al doctor Frankestein, que creó monstruos que amenazaban su vida
- La verdad de que corremos a adquirir cosas que en realidad ni queremos ni necesitamos, tan sólo porque el Matrix del marketing y de la publicidad ha conseguido representarlas en nuestra mente.
- La verdad de que nos comportamos como virus idiotas que matan al organismo, el planeta, en el que viven.
- La verdad de que nuestras sociedades no solamente son injustas, sino también tremendamente ineficaces por cómo malgastan nuestras posibilidades de producir riqueza real.
- La verdad, finalmente, de que los que se enfrentan a esta verdad, y lo dicen, son castigados de manera despiadada por una sociedad que no soporta encararse a sí misma, en el espejo de la lógica y del pensamiento crítico.
- La verdad, finalmente, de que los que se enfrentan a esta verdad, y lo dicen, son castigados de manera despiadada por una sociedad que no soporta encararse a sí misma, en el espejo de la lógica y del pensamiento crítico.
Como Neo, tú también, mi querida Xenia, te enfrentas al duro dilema de escoger entre la píldora azul y la píldora roja.
Toma la píldora azul y vivirás en la engañosa mentira en la que viven todos lo que creen lo que dicen sobre nuestra sociedad los manuales económicos, los analistas económicos «serios», la Comisión Europea, los anunciantes de éxito. Si tomas la píldora azul, no te enfrentarás al despotismo sádico de la ideología dominante. Tu vida estará libre de dolor, de complicaciones, en armonía con las expectativas de los que ejercen el poder.
Toma la píldora roja que te ofrece la mentalidad y la visión de este libro, y una vida difícil y peligrosa te estará esperando. Como también le dijo Morfeo a Neo, lo único que te prometo es la Verdad. Nada más.
TEOLOGÍA CON ECUACIONES
Muchos te dirán que tu padre no sabe lo que dice. Que los tratados de economía, la teoría económica, son una ciencia. Que, al igual que la física es la ciencia que analiza la naturaleza de manera metódica y utilizando las matemáticas, la economía también combina las matemáticas, la estadística y la lógica para analizar de manera científica los fenómenos socioeconómicos. ¡Tonterías!
Los estudios de economía puede que utilicen modelos matemáticos y métodos estadísticos, pero se parecen más a la astrología que a la astronomía. Al contrario que la física, en la que la naturaleza constituye el juez imparcial de los asuntos de los físicos, la economía no puede funcionar así, ya que no existe la posibilidad de crear un laboratorio dentro del cual poder controlar asuntos importantes como, por ejemplo, de qué manera hubiera evolucionado la economía griega en 2010 si, en lugar de aceptar el préstamo del Fondo Monetario Internacional, el Estado griego hubiese declarado una suspensión de pagos.
La imposibilidad total de controlar empíricamente las teorías económicas hace que la economía, el pensamiento económico, no pueda compararse con las ciencias aplicadas. Así, como economistas podemos elegir entre fingir que somos científicos y admitir que estamos más cerca de los filósofos que, por muy lógicos y sabios que sean sus argumentos, es imposible que se convenzan entre ellos sobre cuál es el significado de la vida.
Por desgracia, la mayoría aplastante de mis compañeros de trabajo, de los economistas, eligen fingir que son científicos, y así se acaban pareciendo a los astrólogos o a los teólogos que sacan a relucir pruebas matemáticas sobre la existencia de Dios, en definitiva, a un clero que fomenta la ignorancia y el prejuicio de las personas que viven en un clima de ansiedad por la supervivencia y de miedo sobre el porvenir.
EL COLMO DE LA PÍLDORA AZUL
Durante los años treinta, el antropólogo inglés E. E. Evans- Pritchard (1902-1973) pasó un tiempo estudiando la sociedad de los azande, una tribu africana del Alto Nilo, en Sudán del Sur. Mientras vivía con ellos observó que los azande daban mucha importancia a sus oráculos, a los magos, a los que pedían predicciones exactamente igual que los griegos de la Antigüedad al oráculo de Delfos.
Evans-Pritchard se hizo la siguiente pregunta: dado que, muy a menudo, las profecías del clero, de los oráculos o de los magos fracasaban estrepitosamente, ¿cómo es que los magos conseguían mantener imperturbable su poder entre los miembros «creyentes» de la tribu?
La explicación de Evans-Pritchard sobre la fe inquebrantable de los azande en la magia, los oráculos y los conjuros, así como en la infalibilidad de los sacerdotes es la siguiente: «Como hacemos nosotros, los azande también piensan que el fracaso de las profecías de los oráculos debe ser explicado. Pero como sus ideas son tan místicas, tienen que recurrir al misticismo para entender los fracasos de las profecías. La contradicción entre una noción mística y los acontecimientos observados se resuelve recurriendo a otros conceptos místicos que también les son afines».
Exactamente lo mismo ocurre con la llamada, «ciencia económica». Como pasa la mayoría de las veces, cuando los economistas fallan en la previsión de algún fenómeno económico importante (por ejemplo, la crisis que estalló en 2008 y continúa en la actualidad), para explicar su fracaso recurren a los mismos conceptos místicos que fallaron en la previsión de la crisis.
Te doy un ejemplo: durante los años ochenta, cuando el desempleo aumentó a pesar de los pronósticos de los economistas del sistema (por ejemplo, de los que trabajaban para los grandes bancos, para el Fondo Monetario Internacional, etcétera), los negacionistas del desempleo (que he mencionado anteriormente) idearon el concepto místico del desempleo natural. Una vez bautizado como desempleo natural, consideraron que ¡ya no era necesario explicarlo!
De este modo, frente a los mercados que no logran absorber el desempleo, se convencen a sí mismos de que el desempleo es una prueba de que nuestra sociedad es amenazada por el «pecado» de la competencia imperfecta, algo que para ser resuelto necesita el filtro mágico de la liberalización del mercado a través de, por ejemplo, privatizaciones. Y si la magia de la liberalización no hace su milagro (por ejemplo, si el desempleo, en lugar de reducirse, aumenta), el secreto, concluyen, es más privatización, más recortes de los sueldos y de las prestaciones, de las pensiones, etcétera. En caso de que estos conjuros también fracasen, se consuelan con la idea de que esto es debido no a la política de austeridad y a las privatizaciones, sino al «embrujo» de los sindicatos, de los sueldos mínimos y de los subsidios de desempleo que no permiten al filtro mágico actuar adecuadamente. ¡Exactamente igual que los adivinos de los azande!
En cierto sentido, tal vez la píldora azul que Morfeo le ofrecía a Neo palidezca ante la capacidad de los economistas de construir invenciones ideológicas de apariencia tan científica que consiguen ocultar eficazmente la verdad sobre el funcionamiento y los secretos de las sociedades de mercado. Y en la medida en que los valores de cambio han dominado completamente el planeta Tierra (desde la tierra y el trabajo humano hasta el genotipo de microorganismos), las teorías de los economistas tejen un Matrix que te impide ver la verdad de la sociedad que te determina.
Si te interesa la verdad, la píldora roja es tu única esperanza.
NUESTRA PÍLDORA ROJA
Por desgracia, no existe una píldora roja que puedas tragar con un vaso de agua, como lo hizo Neo. Lo que existe es el pensamiento crítico y la persistencia en no aceptar algo sólo porque otros lo dicen o porque eso es lo que opinan los poderosos, la mayoría, los «otros». En este libro he intentado demostrarte cómo puedes combinar la perseverancia en la búsqueda de la verdad con el pensamiento crítico para poder discernir las realidades básicas, y a menudo tristes, de nuestro entorno.
Sin duda muchas veces te arrepentirás de no haber tomado la píldora azul. Pero también habrá momentos, siempre y cuando decidas elegir la píldora de la verdad amarga, en los que desenmascararás las mentiras de los poderosos, revelando su fealdad y estupidez. Ésa será tu recompensa.
Notas
- El autor aquí hace un juego de palabras con la etimología de «economía» en griego «oίκoνoμια» que proviene de «oίκoς» (casa) y «νέμw» (gestionar, distribuir el trabajo). De ahí el significado: ‘la gestión de la casa’, ‘del hogar’.