Nada de rebajas en navidades

Dec 26, 2015

La Plaza Carlos III, el centro comercial que se autodenomina “La casa de la familia cubana”, no tiene mucho que ofrecer en estas navidades.

Las rebajas que el público espera cada fin de año no han ocurrido y las ofertas parecen pobres si se compara con años anteriores.

“El año pasado, en la mesita que está a la izquierda cuando entras, vendían manzanas, uvas y hasta peras”, recuerda una clienta. “Ahora nada más que hay uvas, unos paqueticos que no llegan al kilo y cuestan casi 5 CUC”.

En este puesto de venta improvisado hay tanta aglomeración de clientes que apenas se puede acceder a la mesa. Una mujer le pregunta al dependiente cuánto pesa cada paquete. “No sé”, responde. “Los importan así, con esa cantidad fija”.

La tienda dedicada a los adornos navideños ya ha vendido todos los arbolitos que tenía. Solo quedan algunos en pequeños tiestos. Un arbolito de 30 centímetros cuesta 11.75 CUC y uno de 20 tiene el precio de 7.15 CUC. Las pequeñas velas con forma de muñecos de nieve o Papá Noel cuestan 4.75 CUC.

Un extranjero pregunta al dependiente si no tienen estrellas, flores naturales, guirnaldas. El trabajador contesta que no. “¿Qué tienen aquí entonces?”. “Nada”, es la respuesta final del dependiente.

“Aquí no se puede conseguir nada en estos días”, explica al extranjero su acompañante cubano. “Si no pudiste comprar en las semanas anteriores, te quedas sin nada”.

La tienda de juguetes Meñique no tiene tampoco mucho que ofrecer. A la casi nula variedad se suman los precios inalcanzables y poco acordes a la calidad y complejidad del juguete. Una cajita pequeña con piezas tipo Lego cuesta 14 CUC, un juguete con forma de guitarra con botones de unos 40 centímetros tiene el precio de 8.25 CUC. Esto por no hablar de los juguetes que imitan carros y motos, que los niños pueden manejar en realidad si sus padres tuvieran los 382 CUC que cuestan los carros o los 143.55 para las motos.

Una joven madre comenta, mientras mira un taladro de plástico de 2.80 CUC: “Esto es lo único que se puede comprar y así todo me parece caro para lo feo que está”. Le da un par de miradas al juguete y lo vuelve a poner en el estante. “Creo que Santa no va a traer regalos este año”.

En la Plaza del Calzado hay una rebaja de sandalias que atrae bastante público femenino. “No es por Navidad. Es porque ya le tocaba en la rotación”, explica una dependienta.

Mientras, en la tienda de ropa, se rebajaron “nada más que dos perchas” según sus trabajadoras. “No va a haber ninguna rebaja este fin de año. La semana pasada se rebajaron algunas blusas, pero eso es todo”, aseguran.

Ni en las tiendas de electrodomésticos ni en las boutiques hay ninguna oferta navideña y en el mercado, el departamento con más clientes, solo se encuentra en abundancia el picadillo. Un cartel anuncia “descuento del 6% en las cajas de pollo”, pero una bandejita con dos postas sigue costando unos 3 CUC. “Yo no les veo el descuento por ninguna parte”, dice un señor con dos bandejas en la mano. “Lo compro porque de todas maneras lo iba a comprar”.

Tampoco hay ofertas para las bebidas, aunque sí está en los estantes la omnipresente sidra Mayador. “Vámonos de aquí”, urge un jovencito a sus dos amigos. “Si en la tienda del barrio están vendiendo una botella de whisky de las de 15 CUC junto con una de vodka en 10 CUC nada más. Y envueltas en nailito y todo”.

El ambiente festivo de la Plaza Carlos III este año solo está dado por la decoración: una abrumadora cantidad de globos blancos, rojos y verdes. Otros, blancos, rojos y azules, forman una enorme bandera cubana.

“Ahora vamos a poner algunos adornos dentro de las tiendas”, comenta uno de los “decoradores”, mientras infla globos sin cesar con una bombita eléctrica.

Un enorme Papá Noel inflable custodia el patio central desde el techo de la pizzería. Allí las personas toman cervezas o colas, el único refresco que hay, mientras los niños juegan en los aparatos de 0.25 CUC.

Una dependienta, con apariencia de estar muy agotada habla con un cliente. “Es que la gente viene a buscar rebajas y cuando no las encuentran lo que hacen es sentarse aquí a tomar o a comer algo. Estoy reventada, yo sí he trabajado cantidad estos días”, se queja.

“Lo único que se puede hacer aquí es traer el niño a que juegue un poco”, comenta una pareja al escucharla. “Si no fuera por los globos, tal parece que no estamos en Navidad. Es que las tiendas están más vacías que el resto del año”.

Fuente: Diario de Cuba

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