En Venezuela el hambre puede sentirse en cada hogar. Las colas se hacen mas largas y el poder adquisitivo es paupérrimo, el sueldo no alcanza para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria mientras el Ejecutivo se ensaña en combatir una ficticia guerra económica con medidas poco alentadoras para el desarrollo económico del país.

Un anciano de nombre Toribio Rodríguez, ha vivido varios gobiernos a lo largo de sus 80 años. Con lágrimas en los ojos sentenció que esta exhausto de pasar hambre y necesidad por culpa de un gobierno que no da la cara por el pueblo. “Pienso que es preferible morirse para no vivir esta calamidad, somos pobres pero creo que vamos a llegar a ser mendigos. Nunca he visto un gobierno tan indolente como este”.

En un recorrido por las calles de la capital venezolana, Caracas, la gente se siente cansada de las colas que adornan el panorama capitalino. Los productos escasean y el desespero por obtenerlos muchas veces termina en saqueos violentos o riñas entre los usuarios.
El principal productor de alimentos y bebidas de Venezuela, el presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, afirmó que la crisis económica en la nación es “sumamente grave” y exhortó al presidente Maduro a tomar acciones contundentes.
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Mendoza durante una comparecencia ante los medios de comunicación, índico que, “es una situación crítica, que a menos de que se atienda, lamentablemente se seguirán rompiendo cadenas de abastecimiento.
El empresario presentó el martes una serie de recomendaciones que bien podrían ayudar a salir de la crisis.
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Mientras Maduro continua su interminable guerra en contra de fantasmas conspiradores, la gente exige soluciones, “La gente no está pasando hambre, sino necesidad extrema”, reiteró Ernestina Briceño mientras que una octagenaria quien se encontraba haciendo “la colita” para comprar lo poco que vende las tiendas, alegó que no existe ningún tipo de consideración para ella en las colas kilométricas que se forman en los establecimientos.

Tal es la situación, que incluso algunos venezolanos han comparado la actual situación del país petrolero con lo que se ha vivido en Cuba durante varias décadas. “Estamos peor que en Cuba, porque ellos ya se acostumbraron, pero nosotros no nos acostumbrarnos ya que venimos de unos tiempos donde todo se conseguía y te alcanzaba el sueldo”
Poco a poco, la vida de los venezolanos se resume en colas, hambre e inseguridad, la escasez de alimentos ha llegado a porcentajes exorbitantes mientras que la inflación se come el poco dinero que le entra a los trabajadores más humildes, la clase media venezolana se encuentra en peligro de extinción mientras que los pobres se han multiplicado gracias a la revolución.
Con información: MartiNoticias.