El chef español José Andrés, nacionalizado ciudadano norteamericano, busca opciones para invertir en la Isla, aunque su mayor interés es poder abrir una escuela de cocina, dice a EFE, con quien conversó además sobre las elecciones en Estados Unidos y el candidato Donald Trump.

Aunque explora oportunidades de negocio en Cuba —señala la agencia española—, el restaurador se siente especialmente con “ganas” de crear una escuela de cocina similar a la que dirige en Haití a través de su organización no gubernamental World Central Kitchen (WCK), muy implicada en proyectos de ayuda al desarrollo en varios países.
“La cocina puede ayudar a cambiar el mundo”, sentencia con un optimismo torrencial, convencido de que el noble oficio de los fogones debe contribuir a “evitar que haya hambre en el mundo”.
El artífice del llamado “boom de la cocina española” en Estados Unidos dice que lleva bien el peso de una fama que usa no sólo para sus intereses empresariales, sino para su intensa labor benéfica.“Puedes ir al Congreso (estadounidense) y tocar puertas y te escuchan”, comenta el chef, invitado habitual en la Casa Blanca.De hecho, acompañó al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el pasado marzo en su histórico viaje a Cuba, en calidad de embajador culinario de Estados Unidos.Durante su estancia en La Habana ya había dejado constancia de sus intenciones de abrir algún negocio así como cooperar con cocineros locales a través de un ONG. Según el diario El País se metió en más de una decena de paladares a compartir y cocinar con los chefs cubanos.
El cocinero charla sobre el magnate, a quien ha desafiado en los tribunales, pero aliña a veces su discurso con digresiones anecdóticas, sin distraerse ante los suculentas platos españoles que se sirven en mesas aledañas.

Acodado en una mesa a la que llega el murmullo alegre de la clientela, el cocinero, reconocido en 2012 por la revista Time como una de las “cien personas más influyentes del mundo”, vuelve a Trump, el polémico multimillonario que lidera la carrera por la candidatura presidencial del Partido Republicano a la Casa Blanca.
El “rey de las tapas” conoce personalmente al multimillonario (“Yo he hablado con él”, asegura) y, preguntado si en las distancias cortas resulta tan fiero como lo pintan, responde que “no”, que “nadie en la vida es tan malo”.